jueves, 9 de abril de 2009

Soldado de la infancia

Fotografìa: Archivo particular Ishmael Beach

Soldado de la infancia


Ishmael Beach, sobreviviente de la guerra civil de Sierra Leona, es hoy un importante defensor de los niños que han sido afectados por el conflicto.

Ishmael Beach apenas tiene 28 años y ya lo han invitado a representar, en numerosas ocasiones, a organizaciones como Unicef y Human Rights Watch en la Asamblea General de las Naciones Unidas, con el objetivo de intervenir a favor de los niños que han sido afectados por la guerra alrededor del mundo.

Y es que los menores son la constante preocupación de este joven, quien se ha dedicado exclusivamente a que ellos sean los protagonistas de la agenda de los distintos gobiernos. Una lucha que tiene su origen en su propia experiencia, pues Ishmael es uno de los tantos niños del mundo que se han visto inmersos en la brutalidad de una guerra.

Durante su infancia, Beach vivió en un pueblo pacífico de Sierra Leona sin mayores preocupaciones. Aunque no tenían electricidad, él era feliz rodeado de su familia, sus compañeros de colegio y los constantes partidos de fútbol. Sin embargo, esa tranquilidad se disolvió con el estallido de una guerra civil y el posterior asesinato de sus seres queridos.

Junto con otros niños que también quedaron solos en medio de las balas, Ishmael buscó refugio en la base militar. Pero allí se necesitaban con urgencia más soldados, así que los pequeños fueron forzados a pelear en una guerra que no era la suya.

Dos años después, Ishmael fue removido del ejército por la Unicef y fue llevado a un hogar de rehabilitación en Freetown, la capital de Sierra Leona, en el que vivió hasta el año 1996. Su vida dio otro giro cuando ganó una competencia que le permitió contar su historia, y la de los demás niños de Sierra Leona, en Naciones Unidas. Allí Laura Simms, una narradora profesional, lo oyó y decidió adoptarlo. Así que en 1998 Beach se trasladó a vivir con su nueva familia a la ciudad de Nueva York.

Durante dos años se dedicó a finalizar sus estudios de bachillerato en el Colegio Internacional de Naciones Unidas y posteriormente estudió Ciencia Política en el Oberlin College, en Ohio. Durante esta época universitaria decidió escribir un libro en el que pudiera contar los detalles de su experiencia y enfatizara en la posibilidad que tienen los niños de salir de la guerra y recuperar sus vidas.

“Los niños que no tienen familia o un lugar a dónde llegar son muy vulnerables y fáciles de manipular por las personas que están involucradas en un conflicto armado. Por ejemplo, cuando estuve en la guerra, mis compañeros se convirtieron en mi familia, pues, como había perdido a mis padres y hermanos, traté de reemplazarlos. Sin embargo, así como son de vulnerables, los niños también tienen la posibilidad de cambiar el rumbo si se les ayuda a tiempo”, explica Beach.

Y su historia da fe de ello. Pues, hoy en día, desde su propia fundación y organizaciones como Naciones Unidas sigue luchando por lograr que los niños de Sierra Leona, y del mundo entero, puedan tener una vida digna. Por ejemplo, incentivó a los habitantes de su país natal a construir un colegio con sus propias manos, de tal forma que todos sintieran que eran dueños de lo que hacían.

Gracias a su experiencia es capaz de afirmar que países como Francia e Inglaterra están adelantando avances interesantes en materia de derechos de los niños, al igual que diversas ONG y personas particulares. Sin embargo, es enfático en afirmar que aún falta mucho por hacer.

“Es necesario crear leyes más severas y voy a luchar hasta el cansancio para lograrlo. Creo que los países que están en guerra son los más reacios a ayudar porque no quieren ser acusados de que no están cuidando a los niños”, afirma este joven, quien, a pesar de viajar por todo el mundo buscando donaciones y reviviendo la historia de miles de niños, quiere, algún día, volver a vivir en Sierra Leona, país que, finalmente, considera como su hogar.

Lucía Camargo Rojas

Publicado en El Espectador, domingo 22 de febrero de 2009.

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