lunes, 2 de noviembre de 2009
"Tengo necesidad y compromiso de tratar el tema de la violencia"
En la obra de Sair García hay un vacío. Un fondo que se traduce en inmensidad y que hace más visible, y más angustiante, figuras que, dibujadas en las esquinas de la pintura, evocan a familias enteras que deben soportar el dolor de la violencia, la desaparición y el desplazamiento.
Una preocupación recurrente en todo el trabajo de este joven nacido en Barrancabermeja, graduado en Artes de la Universidad Nacional, y quien ha vivido en carne propia los estragos de la violencia colombiana: en 1988 se llevaron a uno de sus hermanos y esta es la hora en que nadie sabe su paradero. Este doloroso suceso, sumado a un buen número de amigos desaparecidos, han hecho que García sienta una necesidad y un compromiso profundos de abordar el tema a partir del medio que él considera más claro y contundente: el arte.
"Lo que ha acontecido en mi vida y la de muchos otros, así como toda la historia de Barrancabermeja, una ciudad bastante azotada por la violencia, genera en uno la necesidad de hablar sobre las repercusiones de la guerra, pero de manera delicada para no caer en el amarillismo. Porque uno tiene que tener respeto por los que se fueron y por los que se quedan", explica el artista.
García busca con su obra no sólo mostrar esas dolorosas imágenes sino también hacer reaccionar a los espectadores, darles una voz de alerta, mostrarles lo que está pasando para intentar cambiarlo. "A través de mis trabajos quiero evidenciar esos espacios psicológicos que se generan luego de eventos traumáticos como el desplazamiento: una inmensidad en la cabeza y en el corazón", comenta García, quien expuso en Artbo 2009 la serie denominada Éxodo en la que el fondo de las pinturas está hecho a partir de petróleo crudo.
En las obras de esta serie el artista habla del drama que se genera por culpa del desplazamiento y que se presenta de igual forma en cualquier parte del mundo: personas de África, Palestina, Irak, Cuba, México, Perú, entre otros países, han tenido que soportarlo. Y ha querido enfocarlo a un elemento en particular que lo ha acompañado a lo largo de su vida: el petróleo como factor de desplazamiento y origen de las guerras.
García ha participado en tres de las cinco versiones de Artbo y considera que la quinta es una muestra de cómo la Feria Internacional de Arte de Bogotá no tiene nada que envidiarle a ninguna otra que se realice en latinoamericana y hasta se atreve a afirmar que está ya a la par con muchas a nivel mundial.
"Las obras que he visto en Artbo 2009 hacen parte de la riqueza que va adquiriendo cada año la feria. La riqueza visual, plástica y todas las propuestas, en general, son cada vez más interesantes. Al punto de que participar en la feria cada vez es más exigente, lo cual es sinónimo de que se compite en un ámbito de calidad y eso también lo hace muy seductor", concluye.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en www.artboonline.com, página web de la Feria Internacional de Arte de Bogotá, en octubre de 2009.
El mundo infantil sobre el lienzo
Claudio Gallina. Foto: Artbo 2009El pintor argentino, Claudio Gallina, exhibió su obra, que indaga sobre la infancia y la educación, en Artbo 2009.
Corría el año 2002, fecha en la que se desató la crisis económica en Argentina. El protagonista: Claudio Gallina, profesor de la Escuela de Bellas Artes de la ciudad de Buenos Aires. Su función: evidenciar el deterioro en que estaba la educación del momento. La fórmula para hacerlo: una obra de arte.
Fue así como Claudio Gallina, artista argentino, comenzó a interesarse por el tema de la educación en su obra. Años atrás había empezado a estudiar un programa técnico en arquitectura pero se dio cuenta de que lo que realmente le interesaba era la parte artística de la misma.
Por eso entró a estudiar Artes y se enfocó en escenografía: le interesaba unir el arte y la arquitectura. "En mi trabajo se evidencian esas dos facetas -explica Gallina-. Trato de hacer una narración no literal, más bien poética, a partir de un espacio, un escenario, una acción, que finalmente cree una situación teatral".
Rápidamente, su interés por el tema educativo fue mutando hasta transformarse en la preocupación por la infancia, particularmente por todo eso que pasa por la cabeza de los niños, "ese mundo tan loco que tienen", comenta.
Y descubrió que el niño tiene una relación muy cercana con el artista. "Su mente es muy abierta, siempre está indagando e investigando. Por ejemplo, cuando ellos juegan, montan toda una escenografía, al igual que lo hace un creador. Y ponen reglas. Los artistas cuando pintamos tenemos que jugar, es una investigación que puede salir bien o mal. De pronto, la obra puede darse por casualidad, pero uno al final le pone sus propias reglas", afirma.
Ha sido tal su atracción por el pensamiento infantil, que en su obra ha intervenido sillas, pupitres y hasta cuadernos. En Artbo 2009 los visitantes pudieron apreciar una serie de libretas que habían realizado niños en edad escolar y que Gallina apropió para realizar una nueva creación. "Para mí la gráfica de los niños es plástica, es pintura, es como un dibujo, entonces me permito intervenir sus trabajos porque comparto esa tendencia a la plástica con ellos. Y, además, incorporo la hoja del cuaderno al cuadro", aclara.
Actualmente, Gallina se encuentra realizando una nueva serie que parte de la siguiente afirmación de Miguel Ángel, artista del Renacimiento: "La escultura está dentro del mármol, lo único que hay que hacer, es quitarle el mármol que sobra". En su caso, pretende borrar una hoja para que así aparezca una imagen. Este nuevo trabajo se ha denominado La serie del borrador que parte de los garabatos infantiles y que él borra con el fin de que aparezca una nueva imagen.
El artista ha participado en cuatro de las cinco versiones de Artbo y afirma que le encanta visitar Bogotá porque se siente como en casa. En cuanto a la feria, comenta sin titubeos que es "una de las más lindas que conozco. La calidad de la gente, la calidad de los trabajos, del montaje y el espacio no se ve en otros lugares. La selección de obras que hicieron es muy bella. Particularmente este año me llamó la atención el pabellón Artecámara, todos los trabajos que hay allí son muy buenos", concluye.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en www.artboonline.com, página web de la Feria Internacional de Arte de Bogotá (Artbo), en octubre de 2009.
Parallantos
Parallantos
El artista mexicano Iván Puig exhibió una particular obra en Artbo 2009 que emite un sonido cada vez que acontece una muerte por violencia en Colombia y México.
Cada 13 minutos una serie de sombrillas negras que se encontraban en los pabellones de Artbo 2009 emitían un sonido que aludía a un disparo. El ruido se activaba gracias a un contador de homicidios que hacía parte de la instalación y que comenzó a registrar las muertes por violencia acaecidas en México y Colombia desde el 21 de octubre de 2009, día en que el stand se puso en funcionamiento.
El sonido hacía alusión a un homicidio más que registraba el contador. A los 13 minutos se repetía la historia, tal y como muchos colombianos y mexicanos han tenido que vivirla, de acuerdo con el promedio que Iván Puig, artista mexicano, realizó luego de revisar las estadísticas oficiales de muertes por homicidio en el año 2008 en los dos países: en menos de 15 minutos ya ha muerto alguien más.
La obra, titulada Parallantos, se empezó a concebir un mes antes de que Artbo abriera sus puertas. Como Puig sabía que su trabajo se iba a presentar en suelo bogotano, quiso realizar una nueva creación que aludiera a la violencia de su país natal y la colombiana, que evocara el luto de estas muertes y resaltara la crueldad de la guerra.
Los visitantes a Artbo pudieron ver en el stand, que hizo parte de los Project rooms, cómo la cifra aumentaba día a día. A sólo cinco días de haber puesto la instalación en funcionamiento ya se habían registrado más de 500 muertes.
La muestra que se presenta en la feria es la primera parte de la obra, pues Puig ya ha planeado la segunda fase de la instalación en la que las sombrillas se abrirán y cerrarán cada vez que se emita el sonido. El movimiento constante aludirá a la incapacidad de cambiar las situaciones socio-políticas de los países latinoamericanos.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en www.artboonline.com, página web de la Feria Internacional de Arte de Bogotá (Artbo), en octubre de 2009.
"Las ferias son una manera de apoyar el mercado del arte"
Para Zélica García, directora de Zona Maco, la feria de arte mexicana especializada en arte contemporáneo, espacios como Artbo son fundamentales en momentos de crisis. Zélica García es la directora de Zona Maco, la feria de arte mexicana especializada en arte contemporáneo. Por primera vez visitó Bogotá para recorrer los pabellones de Artbo. Artbonoticias habló con ella en medio de su recorrido por la feria. Estas fueron sus respuestas:
¿Cómo ha sido la experiencia de su recorrido por la feria?
A mí me ha sorprendido mucho. No me imaginaba a qué venía y, aunque apenas he visto los dos primeros pasillos, puedo decir que los Projects me fascinaron y el nivel de ciertas galerías me ha parecido muy bueno, pues hicieron una apropiada selección de sus piezas.
¿Qué considera que se puede resaltar de Artbo? Está muy bien organizada, montaron muy bien los stands y las paredes. Artbo es una feria joven como la de México y, al igual que nosotros, decidieron eliminar la alfombra. También me encanta el espacio, que es como una bodega, y el tamaño. Por último, me encanta la gente bogotana, que es lo máximo, todos han sido muy amables. Me he sentido un poco como en mi país.
¿Cómo percibe actualmente al arte latinoamericano contemporáneo dentro del panorama internacional? Creo que cada vez el arte latinoamericano contemporáneo se vuelve más importante a nivel internacional. Todos se están fijando en qué está pasando en América Latina y eso es muy bueno para todos los que trabajamos en este campo. Además, se están llevando a muchos artistas latinoamericanos para presentar en galerías europeas o estadounidenses.
¿Particularmente cómo ve al arte colombiano contemporáneo en el panorama mundial? Creo que hay unos artistas colombianos que, igual que los artistas de toda América Latina, están al mismo nivel de cualquier artista internacional.
¿Qué papel tienen las ferias de arte como Artbo en medio de la crisis económica por la que está atravesando el mundo entero? Este tipo de ferias son una buena oportunidad para que los clientes puedan comprar y para que el mercado continúe. Es una manera de apoyar el mercado, hacer que siga creciendo o, al menos, permitir que continúe trabajando y funcionando. Me parece el momento más importante para que existan las ferias de arte. Es un momento de crisis, un momento difícil, y es cuando las galerías necesitan este tipo de foros para poder promover el arte contemporáneo. Es un esfuerzo que hacen todos y no cada uno por aparte.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en www.artboonline.com, página web de la Feria Internacional de Arte de Bogotá (Artbo), en octubre de 2009.
Las pastillas de la felicidad
En los pabellones de Artbo se exhiben unas curiosas píldoras creadas por la francesa Dana Wyse que serían la fórmula para una vida perfecta.
Alguna vez ha sufrido una pena de amor tan grande que sencillamente ha querido comprar unas pastillas que le permitan olvidarse de quien lo ha hecho sufrir? ¿O ha querido ir a la farmacia para adquirir un medicamento que le permita olvidarse de los malos sucesos por los que ha tenido que pasar? ¿O acaso ha añorado con poder clonar a la perfecta novia de su mejor amigo? ¿Qué le parecería poder encontrar ir a la droguería y comprar unas pastillas para tener la vida perfecta?
Pues en los pasillos de Artbo encontrará una serie de 150 bolsas que contienen las pastillas para resolver todos sus males. En conjunto, los curiosos "medicamentos" hacen parte de la obra Jesus hada sister productions realizada por la francesa Dana Wyse, que se encuentra en el stand de la Alianza Francesa.
La obra es producto de más de 15 años de trabajo de Wyse, una accionista de bolsa que aún no ha tomado la decisión de si es o no una artista, pero que hace más de una década se percató de cómo en Paris la gente acude a las farmacias, que se encuentran en cada esquina, para resolver sus problemas.
Con el tiempo, esa reflexión la relacionó con su propia vida: "¿Qué pasaría si yo pudiera tener una vida perfecta? ¿Qué necesitaría para lograrlo?". Y pensó en unas pastillas que tuvieran el poder de cumplir los sueños.
El proyecto lo realiza cada vez que puede. "A veces hago 30 bolsas en un día. Pero puedo dejar de hacerlas durante todo un año. Depende. Si es un buen año, no hay pastillas", explica Wyse, quien ya tiene claro que es un trabajo que continuará realizando hasta que se muera.
"Cuando hago las bolsas de las pastillas, me siento feliz y me río mucho. Es como una terapia. Lo sorprendente es que dos días después los periódicos las están anunciando. La ciencia ficción se convierte en realidad", concluye.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en www.artboonline.com, página web de la Feria Internacional de Arte de Bogotá (Artbo), en octubre de 2009.
"La obra de Zapata es una maravilla": Manzur
David Manzur, reconocido pintor colombiano, está en la mitad de su recorrido por la feria. Mientras observa las obras que encuentra a su paso saluda a estudiantes, colegas y galeristas que dejan por un momento sus quehaceres para cruzar algunas palabras con él.
El maestro comenta que ferias como Artbo "sirven para sacudir un poco, por comparación, cuál es el puesto de un artista, porque se ponen a prueba las posturas conceptuales de cada uno". Y confiesa que, aunque ha visto obras de gran calidad, en su mente retiene con facilidad las piedras de su compatriota Hugo Zapata, no sólo porque la Galería Sextante ha dispuesto su trabajo de tal forma que se puede apreciar sin dificultad (pues tiene mucho aire a su alrededor) sino porque "es una maravilla de obra".
"Me impresionan mucho las esculturas de Zapata. Precisamente por ser un trabajo tan distinto al mío lo sé apreciar, porque lo veo en tercera persona. Para mí -y señala la roca Amantes que se encuentra en la feria- estas piedras son en sí mismas el arte más ancestral, más esencial. Yo diría que cubren toda la historia del arte, desde lo más primitivo hasta lo más futurista", afirma Manzur.
Las rocas de Zapata
Por su parte, Zapata aclara que él siempre ha querido la piedra porque es la memoria de las cosas. "Si uno mira para atrás y hacia futuro, lo que permanece en todas las culturas es el alfabeto de las piedras. De hecho, antes del hombre, la roca ya escribía también las memorias de los hechos que ocurrieron, como los cambios en la corteza terrestre y las erupciones de los volcanes. No hay ninguna cosa en las culturas que tenga más memoria que la piedra".
El artista ha logrado crear una relación poética con las rocas, al punto de que cuando se le pregunta si podría vivir sin ellas se queda pensando un momento y responde: "Para mí son un canto, hay como un eco, como que ahí puedo tocar un chelo y hay que hacerlo sonar. Así que podría vivir sin ellas, pero no me gustaría".
En cuanto a su presencia en la quinta versión de Artbo, Zapata se siente muy complacido. "Creo que esta es la mejor feria que hemos tenido. Hay más madurez, nivel y acogida. Lo que más me llama la atención es la energía, la aurora que se percibe. La gente viendo propuestas nuevas como algo normal. Estoy seguro de que cada vez van a llegar más galerías. No podemos bajar la guardia".
Finalmente, la periodista le pregunta por Manzur. Zapata contesta sin titubeos que es un maestro mayor, un poeta y aclara que le admira su fortaleza, permanencia, capacidad de indagar y su poética. "Manzur es como un monje libre", concluye Zapata.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en www.artboonline.com, página web de la Feria Internacional de Arte de Bogotá (Artbo), en octubre de 2009.
Con el arte también se juega
Con el arte también se juega
En el pabellón infantil “Pon de tu parte”, tanto niños como adultos podrán interactuar con reproducciones de los estudios de artistas. También tendrán la posibilidad de apreciar las obras de 1.000 alumnos de primaria de colegios distritales invitados por la CCB.
“¡Somos libres!” gritó un niño al ingresar corriendo al pabellón 9 “Pon de tu parte” de Artbo. Su reacción demostró cómo este espacio de interacción, único entre las ferias del arte del mundo, explota la exploración, el descubrimiento y el disfrute de aspectos y conceptos artísticos, en un ambiente de aprendizaje libre y espontáneo.
Mientras en los pabellones contiguos de la feria se exhibe, intocable, lo mejor del arte mundial, en esta sala de interacción niños, jóvenes y adultos se pueden dar el lujo de desarmar, armar y cuestionar obras a su antojo. Tanto así que Neftalí Vanegas, quien junto con Daniel Castro, Juan Restrepo y Camilo Sánchez diseñaron el pabellón para esta versión de Artbo 2009, no duda en afirmar que en este espacio “todo el mundo la pasará buenísimo”.
Además, en este pabellón, se verán expuestas las obras de 1.000 niños de colegios distritales que utilizaron el mecanismo de conciliación para resolver sus conflictos estudiantiles como parte del programa “Hermes” de Conciliación Escolar de la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB). Los pequeños artistas participaron de una convocatoria dirigida por la entidad a menores entre 7 y 12 años de edad que respondieron a la pregunta: “¿Cuál es el lugar de tu casa en el que prefieres estar?” pintando una obra que, junto con las de sus compañeros, empapelará y dará vida a todo el pabellón.
Durante los días de feria, la CCB llevará gratuitamente a los jóvenes artistas a visitar el pabellón infantil para que puedan apreciar sus trabajos exhibidos y disfrutar de los juegos que ofrece este espacio.
Los visitantes, además de tener la oportunidad de visualizar las obras de los niños, podrán hacer un recorrido por las reproducciones de los estudios de artistas como Vermer, Matisse, Murakami y Hockney. “La idea es que quienes participen del pabellón entiendan que la casa también es un espacio artístico y que puedan explorar las herramientas que usaban algunos de estos maestros, como por ejemplo la tecnología, para lograr resultados creativos”, concluye Vanegas.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en Artbonoticias, periódico informativo de la Feria Internacional de Arte de Bogotá (Artbo), organizada por la Cámara de Comercio de Bogotá, del 22 al 26 de octubre de 2009.
Yo estuve en Artecámara
Cuando Miler Lagos era un niño se acercó a una pelota que reposaba en un parque. Quiso pegarle con su pie pero su plan se truncó al percatarse de que el balón, en vez de aire, estaba lleno de arena. El choque que le produjo esa experiencia generaría, más de dos décadas después, una de las obras que lo lanzó a la fama y que se presentó en el pabellón Artecámara de la primera versión de Artbo.
La obra, titulada Levedad insoportable (2004-2006), produce extrañeza en el espectador al enfrentarlo, ya no con unos globos repletos de aire, sino de cemento. Su originalidad y crítica hicieron que rápidamente el nombre de Lagos recorriera los pabellones de la feria. Tanto así que, en su segunda versión, dos galerías extranjeras lo buscaron para ofrecerle trabajo.
Para Lagos, Artecámara “es como un cañón que dispara a los artistas jóvenes, pues les otorga la oportunidad de visibilizarse”. El hecho de que su obra Cimientos (2007) se vendiera aún antes de que se abrieran las puertas de Artbo 2007 lo demuestra.
Su paso por la feria le ha permitido conectarse con curadores y galerías que lo han llevado a realizar proyectos en USA, Chile, México y Caracas, así como ingresar a colecciones como Cisneros y Rubell.
Para este año Lagos retorna a Artbo, de la mano de las galerías que lo buscaron en 2006, con dos proyectos en los que, al igual que en los anteriores, las propiedades físicas de los materiales están directamente ligadas con la construcción de sentido. Es así como en Attraction (2009) el petróleo y el chocolate son puestos paralelamente como fuentes energéticas que afectan los sentimientos en vías opuestas. Mientras que en Semillas mágicas (2008) un video en el que aparece una ceiba y nidos hechos con semillas y algodón del mismo árbol, aluden al deseo de acumular riqueza en detrimento de los recursos naturales. Porque Miler ya no se detiene.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en Artbonoticias, periódico informativo de la Feria Internacional de Arte de Bogotá (Artbo), organizada por la Cámara de Comercio de Bogotá, del 22 al 26 de octubre de 2009.
jueves, 9 de julio de 2009
Científicos por intuición
Sandra Patricia Medina. Foto: Carlos Clavijo“Yo los separé intuitivamente: por el color de las alas y por su tamaño”, explica. “Y tuve que haberlo hecho muy bien porque ya llevo nueve años manejando la colección de insectos”, añade mientras abre y cierra cajones que guardan como un tesoro los más de 350.000 ejemplares catalogados de vertebrados, plantas e insectos que reposan en la sede de Villa de Leyva del Instituto Humboldt, Claustro de San Agustín.
Con cuidado y un profundo respeto saca los cajones en donde se encuentran meticulosamente catalogados los insectos. Batallones de hormigas, cucarrones y mariposas descansan en fila india en los estantes que el auxiliar se encarga de desplegar para demostrar la diversidad de especies de nuestro país. Las colecciones son de investigación y referencia, por lo que se usa un sistema de archivadores riguroso, para que investigadores y especialistas puedan consultarlos.
Torres fue entrenado por especialistas para ser auxiliar de la colección entomológica. Una preparación fuerte en la que él y sus compañeros tuvieron que estudiar nombres extraños para poder reconocer las especies, así como las peripecias de su montaje.
Detrás de las colecciones
Pero los 170.000 insectos son apenas una parte de la tarea de estos jóvenes aprendices. En la sede también se encuentra la colección de vertebrados (aves, peces, mamíferos, anfibios y reptiles) y el herbario. En total, el instituto ha entrenado nueve auxiliares (tres en cada división), que hoy en día cuidan los ejemplares como si fueran sus hijos. Y como tal, los defienden a capa y espada de todos los males que puedan aquejarlos: la luz, los hongos, las bacterias y el contacto permanente.
La mayoría ya conocen las colecciones mejor que muchos especialistas. Hablan de huevos, cóndores, murciélagos, cucarrones y alacranes despreocupadamente y citan de memoria las cifras de los ejemplares catalogados. Claudia Medina, administradora de las colecciones, dice que “si no fuera por ellos, estas colecciones no estarían así. Son ellos quienes les enseñan a los pasantes”.
A veces también participan en la recolección de ejemplares durante las salidas de campo. Ha sido tal el entusiasmo, que han podido realizar las expediciones sin la necesidad de un biólogo profesional. Para Fernando Forero, auxiliar de la colección de vertebrados, “tener ese contacto con la naturaleza, no estar pendiente del reloj, el celular, las noticias, lo libera a uno”. Por eso, las salidas son su parte predilecta del oficio.
Carlos Ricardo Montaña, quien se incorporó al instituto en 1997 recordó que “al principio, a uno le daba miedo manejar los ejemplares y hasta cierto desagrado. Pero con el tiempo se aprende a apreciar las colecciones al punto de que uno siente lo bueno y lo malo que les sucede. Además, uno se concientiza de la importancia de preservar y cuidar la naturaleza”.
Afanados de que los ciudadanos que no son especialistas en biología también conozcan de la diversidad de animales que existe en el país, el grupo de auxiliares ha creado una sala de exhibición en la que cualquier visitante puede observar los ejemplares, como si se tratara de un pequeño museo. Un proyecto que los ha entusiasmado, pues consideran necesario que los colombianos conozcan sobre los animales que hay en el país de una forma agradable. Y así, como Edwin, aprendan de distintos animales y sepan cómo tratarlos. “Antes de llegar al instituto yo veía un alacrán y, por miedo, lo espichaba y lo molestaba. Ahora entiendo que si no lo molesto, el individuo no me va a hacer ningún mal”, concluye.
Publicado en El Espectador, jueves 9 de julio de 2009
domingo, 19 de abril de 2009
Encartados con los cartones
Diego Bermeo y Édgar Chavarro. Fotografìa: David Campuzano-El EspectadorEncartados con los cartones
Los jóvenes menores de 30 años que están saliendo a enfrentarse con el mundo laboral en época de crisis, son llamados la Generación Cero.
Andrea Rodríguez* es una de esas jóvenes emprendedoras que toda empresa, al menos hace algunos años, querría tener en su planta. No sólo fue una de las mejores estudiantes de Ingeniería Industrial de su promoción (año 2004) en la Universidad de los Andes, sino que, además, siempre ha estado interesada en actualizar su conocimiento. Hizo un curso de mercadeo en Londres, trabajó como ejecutiva de cuenta en la banca de empresas del BBVA durante más de dos años, cursó una especialización en mercadeo en el CESA y fue consultora en la compañía de su familia. Luego, volvió al Reino Unido a estudiar una maestría en gerencia en el templo de Economía del mundo: la London School of Economics.
Después de dos años regresó a Colombia, en septiembre del año pasado, dispuesta a vincularse a una compañía en donde pudiera aportarle al país lo que había aprendido. Sin embargo, se topó con una situación que no tenía prevista: las empresas no la recibieron con los brazos abiertos. Al contrario, lleva siete meses buscando trabajo.
Su situación se ha vuelto frecuente entre los jóvenes colombianos. Édgar Chavarro, también ingeniero industrial de los Andes, tiene una historia parecida. Luego de trabajar dos años en Colombia, hizo una maestría en gestión humana y análisis organizacional en el King’s College London, que a pesar de que le ha dado una gran ventaja profesional, también ha resultado una carga, pues su conocimiento lo convierte en una pieza muy costosa para una empresa.
Igual le sucede a Diego Bermeo, quien estudió diseño industrial en la Universidad Javeriana, hizo una maestría en Dirección de Arte para Cine y Televisión en la Universidad de Buenos Aires y desde hace más de tres meses está buscando trabajo.
Todos ellos pertenecen a la llamada Generación Cero, que pasará a la historia como parte de los daños colaterales del capitalismo. A pesar de no estar inscrita en un libro de psicología, ni en un manual de campo para el científico social, sus desafortunados miembros crecen cada día y se cuentan por miles en cada país. Su nombre no podría ser más adecuado: cero trabajo, cero ingresos, cero oportunidades, cero de todo; en últimas, esta es la generación de las ausencias, de la escasez inminente.
Sin embargo, la escasez es, al mismo tiempo, abundancia. A todos estos jóvenes les sobra frustración. A una corta edad han acumulado una amplia experiencia en decepciones. Asimismo, son expertos en el milenario arte de esperar; más que un grupo de profesionales desempleados, ellos son un colectivo de esperadores.
Lo que dicen los jefes
Los jóvenes menores de 30 años que trabajan en la empresa de Camilo Montoya, gerente de Invista Lycra Colombia, son personas bien preparadas, dice él, con un alto nivel de inglés y con estudios de MBA patrocinados por la misma empresa. Para el mal momento por el que está pasando el empleo en Colombia, parecería una ilusión que una compañía patrocinara los estudios de sus trabajadores jóvenes porque tiene la convicción de que serán el relevo de las viejas generaciones. En Invista Lycra es una realidad, pero son muy pocos los que tienen este privilegio y muchos, muchísimos, los que a diario tocan sus puertas porque quisieran hacer parte de ese reducido grupo.
“Viene gente muy preparada que no estamos en condiciones económicas de remunerar. Y el mayor problema son las aspiraciones con las que llegan, sus expectativas son mucho más altas de lo que se les puede pagar”, dice Montoya. Esa es quizá una de las condenas de la Generación Cero, y la tragedia se vuelve aún más trágica cuando los jóvenes de múltiples títulos no tienen experiencia en el campo.
Marta Moreno, gerente de desarrollo social de Asocolflores, asegura que esa combinación es fatal para los que están en la tarea de conseguir un trabajo. “En general, siempre ha habido una resistencia a contratar jóvenes, por la falta de experiencia —asegura Moreno—. Muchos no hacen prácticas en la etapa de estudio y llegan sin saber cómo aplicar lo que aprendieron. Hace falta que las universidades preparen a sus estudiantes para enfrentar el mundo laboral”.
Para el padre Joaquín Sánchez García, rector de la Universidad Javeriana, es claro que una empresa siempre va a decir que los profesionales no se preparan bien en las universidades, “un argumento que, en el fondo, es la excusa perfecta para pagar un salario bajo”.
Pero aclara que siempre será mejor para un estudiante cursar una maestría, puesto que es una herramienta que le dará más posibilidades de ingresar en el mundo laboral. “Es más grande el número de personas desempleadas que tan sólo tienen un pregrado”, asegura, idea que sustenta un estudio reciente del Observatorio del Mercado del Trabajo de la Universidad Externado de Colombia.
Consejos para no ser Cero
Primero. Darío Montoya Mejía, director general del Sena, cree tener la receta para que los menores de 30 años no queden atrapados en la infortunada Generación Cero. Dice, por ejemplo, que el joven de hoy que quiera tener éxito en su búsqueda laboral debe ser un “emprendedor con conceptos de innovación”. Ese, asegura Montoya, es un requisito ineludible.
Segundo. El uso de las tecnologías. “Deben ser jóvenes que comprenden la evolución y los cambios tecnológicos. Las bases teóricas que tienen hoy no les van a servir de nada en unos dos o tres años si no las combinan con las nuevas tecnologías”, asegura Montoya, y agrega que esa virtud, en pocas palabras, significa “anticiparse a las necesidades”.
Tercero. Inclinarse por las carreras del presente y del futuro. El director del Sena señala cuáles son esos oficios que no están en vía de extinción y sobrevivirán a la crisis global. “El desarrollo de software y redes, la construcción, la operación de redes de conectividad, las biotecnologías vegetal y animal, los programas de sistemas de información, la animación. Otro sector que sigue muy fuerte es el de los call centers y contact centers. Una compañía de estas puede estar vinculando unas 200 personas al mes”.
Los miembros de la Generación Cero también comienzan a fraguar, en su espera, los planes B que pueden sacarlos de la incertidumbre en que se encuentran. Si, como dice Andrea Rodríguez, “Colombia no está aprovechando a sus profesionales”, entonces hay que buscar un lugar en donde sí lo hagan. Por eso ya muchos están pensando en migrar.
Por su parte, Édgar Chavarro considera que los jóvenes no deben continuar con el círculo vicioso de aceptar cualquier salario y ser un empleado más. Por eso, cree que la mejor opción es empezar a crear una nueva empresa que pueda tener unas condiciones favorables para aceptar a los de la llamada Generación Cero.
Al final del día, después de haber mandado varias hojas de vida, sólo queda el hastío para quienes invirtieron años y dinero en formarse para encontrar que sus cartones no sirven para nada. “Yo quería volver a hacer cosas interesantes, pero esto ahora ya no me importa. Mejor me voy si no consigo nada”, concluye Andrea Rodríguez.
* Nombre cambiado
Lucía Camargo y Santiago La Rotta
Publicado en El Espectador, domingo 19 de abril de 2009.
sábado, 18 de abril de 2009
El profesor de la paz
Claudio Naranjo. Fotografìa: Óscar Pérez-El EspectadorEl profesor de la paz
La historia del chileno Claudio Naranjo.Cuando se trata de recopilar la historia de Claudio Naranjo es difícil saber por dónde empezar. Es médico, pero le coquetea a la educación, a la psicología y a aprendizajes que poco o nada tienen que ver con la enseñanza tradicional. Quizás esa constante búsqueda de una piedra filosofal, una verdad que sirva para vivir, ha sido la culpable de que ahora pueda decir “hoy estoy dando fruto”. En su visita al II Foro Internacional de Educación para la paz, que se realizó ayer en la U. Javeriana, en Bogotá, Naranjo transmitió las conclusiones que ha podido atrapar acerca del tema a lo largo de su vida.
Su historia comienza con una inquietud e interés por la ciencia y la biología. En ese momento, plenos años 50, explica, no había una facultad de ciencias en Chile, de donde es oriundo. Por eso entró a estudiar medicina. Pero la ciencia de las enfermedades lo decepcionó, así como la forma de pensamiento científica. Su luz en medio del camino fue una clase de psiquiatría que le impactó tanto como para decidirse a terminar la carrera.
Afortunadamente, confiesa, paralelo a sus estudios profesionales, tuvo la oportunidad de entablar una amistad profunda con Tótila Albert, reconocido escultor chileno, quien fue su padre espiritual durante varios años.
Pero su vacío no se acababa de llenar. Por eso migró a la Universidad de Berkeley, Estados Unidos, con la esperanza de encontrar otro maestro o terapeuta. Y se le hizo el milagro, pues se convirtió en discípulo, nada más y nada menos, que de Fritz Perls, el creador de la terapia Gestalt, quien junto con otros intelectuales de la época visitaba continuamente el Instituto Esalen, una organización que, en palabras de Naranjo, era “un caldo de cultivo de cosas novedosas”.
Sin duda alguna, Esalen es una influencia fundamental en su proceso. Sin embargo, fue Oscar Ichazo, maestro de una escuela cristiana esotérica de Afganistán, quien realmente le cambió la vida. Ichazo pasó unos días por Chile y Naranjo viajó a Suramérica con el único propósito de conocerlo. Con él se adentró durante 40 días en pleno desierto. “Fue un nacimiento espiritual, se me abrió la posibilidad de una vida contemplativa verdadera”, recuerda.
Después de este momento de revelación decidió enseñar todo eso que había picado de tantos lugares tan disímiles. Pero sólo fue hasta 1.987, en España, que nació el programa SAT el cual, en principio, iba dirigido a los terapeutas, pero cuya pertinenecia en el área educativa se empezó a evidenciar con el correr de los años.
En síntesis, Naranjo lleva 10 años militando por la transformación de la educación. “Los maestros están adiestrados para trasmitir información. En cambio, en la antigüedad, era la familia quien enseñaba sobre la vida a través de los aprendizajes de oficios. Esa era una mejor forma de educar. Hoy en día es exagerada la academización del mundo”.
Para el chileno tanto en Colombia como en la sociedad occidental en general hace falta que se considere a la educación como una vía para lograr el desarrollo armonioso de la persona. “Los profesores deberían fomentar el desarrollo no sólo del intelecto sino también de la parte emocional e instintiva, de tal forma que los estudiantes crezcan como personas felices, hecho que, a largo plazo, produciría una sociedad en paz”, concluye.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en El Espectador, jueves 16 de abril de 2009.
jueves, 9 de abril de 2009
La magia del cerebro
Juan Daniel Gómez. Fotografìa: Diana Sánchez-El EspectadorLa magia del cerebro
Las técnicas usadas por los magos durante siglos son materia prima poderosa para los estudios de los neurocientíficos, quienes intentan comprender mejor el comportamiento de este órgano.
Sostiene cuatro jokers que descienden y ascienden sin dificultad desde la mesa cubierta por un mantel negro hacia sus manos. Sus dedos y brazos se mueven ágilmente, de tal forma que su discurso, rápido y divertido, se entremezcla armónicamente con el acto que el público ansía ver. Tiene el pelo largo y rizado, y sobre su cabeza sostiene un gorro rojo, muy parecido al del sombrerero de Alicia en el país de las maravillas. Así como ocurre en la historia de Lewis Carrol, el mago busca lograr que las cartas cobren vida.
El público las revisa una por una. No tienen nada de raro. Ningún chip. Ninguna compuerta. El mago Hernán Maccagno pide que le digan un número de uno a diez. “Siete”, se logra acordar finalmente en medio de los gritos. De pronto, sin que nadie lo espere, voltea cada una de las cartas, que ya no son jokers sino un siete de corazones, uno de tréboles, otro de diamantes y un último de picas. Los asistentes aplauden.
“Pero ¡qué raro!”, comenta Maccagno. “Porque ahora, poco a poco, las cartas parecen volverse nada. Y cuando digo nada, es nada de nada. Es como si se evaporaran”. Y es que, de pronto, el mago ya no sostiene ninguna de las cartas, que parecen haberse esfumado de la mesa. El público aplaude y se tranquiliza porque otra vez aparecen, pero ahora son tres y ahora tan sólo dos. Y, al final, no queda ninguna. El mago, quien obtuvo el primer Premio Latinoamericano de Magia de Cerca Flasoma 2004, ha vuelto a sorprender a sus asistentes, quienes se preguntan ¿cómo es eso posible?
Magia y ciencia
Juan Tamariz, reconocido mago español, ha definido la magia en tan sólo dos palabras: es el imposible fascinante. Tan fascinante que los espectadores se mantienen en vilo siguiendo los pasos del mago, y tan imposible que los científicos se rompen la cabeza tratando de clasificarla, analizarla y entenderla.
Según Juan Daniel Gómez, coordinador de neuropsicología de la Universidad Javeriana, las primeras investigaciones que empezaron a tomar la magia como un objeto de estudio, que datan del siglo XIX, se acercaron más a las teorías psicológicas y fallaron por no tener una base empírica u orgánica. “Hoy en día sabemos que los procesos atencionales están soportados por estructuras cerebrales muy específicas y que están relacionadas con fenómenos sensoriales y perceptuales que tienen una base biológica muy bien estudiada. Las investigaciones anteriores eran poesía y palmaditas en el hombro, en cambio, las actuales son mucho más científicas”, advierte el neuropsicólogo.
Gómez se refiere a los recientes estudios de los llamados neurocientíficos, quienes, en los últimos cuatro años, se han interesado en tomar los trucos de magia como una herramienta de investigación, pues consideran que la base de estos mecanismos puede ser mejor comprendida desde su disciplina de conocimiento. Así lo explica un artículo reciente publicado en la revista Nature y realizado por los neurocientíficos Stephen L. Macknick y Susana Martínez-Conde en colaboración con los magos Mac King, James Randi, Apollo Robbins, Teller y John Thompson.
“Los magos son, antes que nada, artistas de la atención y la conciencia. Manipulan el foco y la intensidad de la atención humana, controlando, en cada instante, de lo que somos conscientes y de lo que no. Lo logran, en gran medida, empleando combinaciones de ilusiones visuales, ópticas, efectos especiales y artefactos mecánicos”, explican Macknick y Martínez-Conde en una versión actualizada del mismo estudio publicada en Scientific American Magazine.
Sin embargo, el instrumento más versátil de estos genios de la atención consiste, de acuerdo con estos investigadores, en su habilidad para crear ilusiones cognitivas que, al igual que las visuales, enmascaran la percepción de la realidad física. No obstante, se diferencian de estas últimas en que no tienen relación con la sensibilidad sino más bien con funciones como la atención, la memoria y la deducción por causalidad. Con estas herramientas a su disposición, los magos logran que hasta al científico más prestigioso le sea imposible revelar lo que realmente está sucediendo, dejando claro que la única explicación posible es que los eventos ocurran por arte de magia.
A la caza de la magia
Los magos, explican Macknick y Martínez-Conde, enfocan la atención de la audiencia hacia el efecto y no hacia el método, el secreto detrás del efecto. Para lograrlo usan, entre otras, dos estrategias principales. La primera consiste en enviar la mirada del espectador lejos del truco, por ejemplo, preguntándole por un objeto en particular que se encuentre en otra dirección. Aunque la segunda también busca dirigir el foco de atención del público lejos del método, lo logra sin que el espectador deba redirigir la mirada. En ese sentido, la audiencia puede estar viendo directamente hacia el método detrás del truco sin ser consciente de éste.
La neurociencia cognitiva llama a este fenómeno ceguera a los cambios: la persona no nota que algo en la escena es diferente a como era antes. Aún hasta las alteraciones más dramáticas pueden no ser notadas si se dan, por ejemplo, durante un parpadeo. Es una técnica especialmente utilizada en los juegos de cartas, como el que emplea Maccagno. Un ejemplo asombroso de esta situación puede observarse en el video que se encuentra en Youtube realizado por el psicólogo y mago Richard Wiseman, en el que se demuestra cómo los espectadores no notan los cambios de color que se dan por fuera de la grabación.
Los magos también aprovechan que el público no percibe objetos que no esperaban, aún cuando sean completamente visibles, un fenómeno que es conocido como ceguera inatencional. Los psicólogos Daniel Simons y Christopher Chabris, de la Universidad de Harvard, idearon un experimento que lo demuestra. Pidieron a un grupo de personas contar cuántas veces un equipo de baloncesto conformado por tres individuos se pasaba una pelota. Mientras contaban, la mitad de los espectadores ignoró que una persona con una camiseta de gorila atravesó la escena. No hubo que crear ninguna distracción para que este efecto se diera, había un público tan absorto en su ejercicio que no vio al intruso.
Los anteriores son ejemplos de ilusiones cognitivas que son altamente aprovechadas por los magos y ahora estudiadas por los neurocientíficos. Eso sí, Macknick y Martínez-Conde aclaran que uno de los corolarios más importantes en el mundo de la magia consiste en que si el mago ejecuta el mismo truco dos veces hacia la misma audiencia, es bastante probable que ésta identifique el método detrás del efecto. El intruso con camisa de gorila se vería en una segunda prueba.
Del mismo modo, explica el neuropsicólogo Juan Daniel Gómez, el 98% de los asistentes no ve el truco, por eso el 2% restante tiene una alta probabilidad de convertirse en mago. “Es probable, comenta Maccagno, aunque cualquiera que realmente esté interesado puede serlo. Sin embargo, a mí no me gusta hablar de truco, sino más bien de juego, porque truco se relaciona con engaño, mientras que juego tiene que ver más con una ilusión”. Y añade que “la diferencia radica en que el neurocientífico estudia el funcionamiento del cerebro para saber cómo funciona, mientras que nosotros estudiamos su funcionamiento para poder lograr emociones”.
Macknick y Martínez-Conde resumen esta idea de la siguiente forma: “El mago busca explotar la debilidad cognitiva”. Y añaden que las técnicas desarrolladas por los magos durante siglos pueden ser pruebas útiles sus manos. Pues permiten explorar las bases neuronales de la atención y la conciencia que pueden servir para diagnosticar y tratar pacientes que sufren de deficiencias cognitivas específicas, como déficit de atención por un trauma en el cerebro o el déficit de atención e hiperactividad y hasta enfermedades como el Alzaimer. Un universo repleto de posibilidades que, si se quiere, también forman parte del imposible fascinante.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en El Espectador, jueves 2 de abril de 2009.
Escriba de la memoria de los pueblos
Alicia Dussan en Ráquira/1960. Fotografía: archivo Inés ReichelEscriba de la memoria de los pueblos
“Anoten este día, porque no volverán a ver a una vieja como yo montada en un parapente”, dijo Alicia Dussan, primera antropóloga colombiana, a sus 83 años antes de lanzarse a volar en Bucaramanga, un acto que recoge su valentía y tenacidad que, junto con su inteligencia y trabajo investigativo, la han hecho merecedora del homenaje que este miércoles le rinde la Universidad Nacional.
Dussan cursó su bachillerato en el Gimnasio Femenino de Bogotá en donde surgió su interés por la diversidad cultural existente en el planeta, luego de leer el libro Los niños de otros países. Una inquietud que desembocó en su preocupación por entender por qué unas culturas del mundo se sienten superiores a otras.
En 1940 comenzó a estudiar Derecho en la U. Nacional, interesada en cursar las materias de ciencias sociales que allí se impartían. En 1941 se retiró de la Facultad de Derecho e ingresó al Instituto Etnológico Nacional, que acababa de inaugurarse.
Su compañero de viaje y trabajo fue el austriaco nacionalizado en Colombia Gerardo Reichel-Dolmatoff, con quien se casó y emprendió una serie de expediciones por todo el país, especialmente en la costa colombiana, que tuvieron como resultado trabajos antropológicos, etnográficos y arqueológicos exhaustivos que han sido elogiados por científicos de todo el mundo.
En 1960, la pareja Reichel decidió regresar a Bogotá y Alicia ingresó al Centro Interamericano de Vivienda y Planeamiento. Cuatro años después fundaron la carrera de Antropología en la U. de los Andes. En 1967, Dussan fue asesora técnica del Museo de Oro y en 1970 fue nombrada Jefa de la División de Museos y Restauración del Instituto Colombiano de Cultura. Actualmente es la única antropóloga de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.
Alicia Dussan es, en palabras de Gerardo Ardila, uno de sus colegas más cercanos y director del Instituto de Estudios Urbanos de la U. Nacional, “una científica plena, inquisidora, siempre interesada en aprender. Es el símbolo de la mujer liberal al superar los obstáculos que como mujer tuvo en la época y entregar un trabajo antropológico y cultural fundamental para nuestro país”.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en El Espectador, miércoles 1 de abril de 2009.
Libertad bajo palabra
Reclusión de mujeres de Cali. Fotografía: Carlos Julio Martínez-El EspectadorLibertad bajo palabra
El Ministerio de Cultura promueve talleres de escritura para reclusos.
Fue un momento en que la rabia se apoderó de ella. Esa mujer había estado diciendo a diestra y siniestra que estaba embarazada de su esposo. Y no contenta con semejante difamación, se había encargado de agredirla verbalmente una y otra vez. Mariela García Agudelo cogió una de las armas de su marido dispuesta a quitarle la vida a esa mujer que tanto la amargaba. Y lo logró. Hoy en día está pagando una condena por homicidio en la Reclusión de Mujeres de Cali.
Por siete años trató de evadir esa responsabilidad huyendo de la justicia. Tuvo que mentir y aguantar el escarnio público. Hasta que finalmente ingresó a la cárcel. “No puedo comparar ni uno de los días que estuve en la calle a los cuatro años que he estado acá”, afirma. Ha sido en la reclusión en donde ha recordado eso que tanto se empeñaba en olvidar y lo ha enfrentado. Al punto de que fue allí donde tomó la decisión de plasmar en papel su historia.
Duró cuatro semanas escribiendo, bajo la luz de la luna, pues en la reclusión apagan la luz eléctrica a las nueve de la noche. “Como yo dormía en la parte alta de un camarote, alcanzaba a llegarme un rayito de luz que atravesaba la ventana. Me quedaba hasta las dos o tres de la mañana escribiendo. Me concentraba en el silencio de la noche. Hubo dolor, hubo lágrimas. Uno vuelve a vivir el momento en que falló. Pero siento satisfacción de que otros lean mi historia y aprendan de mi error, de tal forma que nunca se dejen llevar por la rabia”, comenta.
El texto de Mariela será publicado, junto con el de otros reclusos de todo el país, en un libro que recopilará los escritos realizados el año pasado en los talleres “Libertad bajo palabra”, que ejecuta la Red Nacional de Talleres de Escritura Creativa (Renata), una de las ramas del Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas del Ministerio de Cultura.
Los talleres fueron creados por el escritor caleño José Zuleta en 2005, luego de ver el interés de los reclusos por escribir. Desde el año pasado fueron acogidos por Renata y acompañan el proyecto de “convertir a Colombia en un país de lectores”, objetivo primordial del Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas.
Por supuesto, el napoleónico proyecto también incluye a los reclusos, quienes forman parte, desde abril del año pasado, de la segunda etapa del plan. Con el aval del entonces director del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), el general (r) Eduardo Morales, se dio rienda suelta a la iniciativa de la ministra de Cultura, Paula Marcela Moreno, de llevar la lectura a los establecimientos de reclusión. Siete de ellos, ubicados en Medellín, Barranquilla, Cali, Popayán y Acacías, han formado parte del plan piloto. Se espera que este año también se llegue a Quibdó, San Andrés, Tumaco, Leticia, el Guamo, Pereira y Manizales.
De esta forma, finalmente, se podrán cobijar los 140 establecimientos de reclusión que tiene el país. Aunque todos ellos cuentan actualmente con bibliotecas, sus colecciones están desactualizadas y carecen de un adecuado proceso de gestión bibliotecaria. El Plan Nacional busca dotarlas con libros nuevos, que respondan a los intereses de los reclusos y, además, mantener un adecuado proceso de promoción de lectura.
Bibliotecas en las cárceles
La Reclusión de Mujeres de Cali es el único establecimiento en donde se encuentra funcionando la nueva biblioteca, dotada con 700 volúmenes previamente sistematizados, un computador con un software especializado en préstamos bibliotecarios, un DVD y un televisor, así como maletas de cine colombiano y de promoción de lectura, donados por el Ministerio de Cultura y estantes aportados por el Inpec. Mañana se hará el acto de entrega de otra biblioteca en el Establecimiento Penitenciario y Carcelario Bellavista, en Medellín.
En Cali, son las mismas internas, entrenadas por funcionarios de la Biblioteca Nacional, quienes se encargan de la gestión bibliotecaria: “Conocen perfectamente cada uno de los volúmenes que allí se encuentran, manejan el software para préstamo e incentivan la lectura en sus compañeras”, explica Luz Adriana Martínez, coordinadora del proyecto de implementación de servicios bibliotecarios en establecimientos de reclusión.
Meiser Serna Guevara es una de las cuatro reclusas encargadas de administrar la biblioteca. “Las internas están pendientes de todo lo nuevo que llega”, cuenta emocionada. “Uno les entrega un libro y ellas tienen entre 10 y 12 días para devolverlo. Cuando veo que se interesan por algún título en particular les recomiendo que se lleven otro”. Por ello, los libros están en constante movimiento en esta reclusión. Su directora, Claudia Patricia Giraldo, explica entusiasmada que se están prestando, en promedio, 225 libros diarios para las 337 internas.
Ruby García consulta continuamente la biblioteca. No sólo por encontrar libros para entretenerse sino para cumplir con los deberes que le exige su carrera de Administración, que cursa en la Universidad Nacional a Distancia. “Me sorprendió mucho encontrar el libro Planeación estratégica para parejas porque muestra que la relación de pareja es un negocio más. Recomiendo a la gente que se lo lea”. Y agrega que entrar en el mundo de la lectura ha sido fundamental en su vida porque está convencida de que “a uno lo condena la ignorancia”.
La biblioteca, además, cuenta con unos carritos exhibidores que trasladan los libros a cada uno de los ocho patios. Los préstamos en este caso no se hacen con el software, sino a partir de una lista hecha a mano que llevan con esmero las bibliotecarias, quienes deben rotar los vehículos todas las semanas, de tal forma que en cada patio haya variedad de títulos.
Lectura y escritura
Fue en medio del encierro que Cervantes comenzó la ejecución de la obra más importante para la literatura hispánica: Don Quijote de la Mancha. ¿Es que acaso la musa inspiradora llega más fácilmente a los sitios de reclusión? Ejemplos como el de Cervantes, Oscar Wilde, Jean Genet y hasta el colombiano Álvaro Mutis parecen confirmarlo. Y textos como la autobiografía de Mariela García Agudelo demuestran la posibilidad terapéutica que tiene la escritura en los internos.
“El proceso lleva la lectura y la escritura amarradas”, explica José Zuleta, encargado de coordinar los talleres de “Libertad bajo palabra”. “Como están escribiendo, tienen que averiguar cosas a través de diccionarios y enciclopedias. Si hacen una crónica, por ejemplo, los motivo a leer Música para camaleones de Capote”. Y agrega que el objetivo de los talleres no consiste en redimir a nadie. “Con el proyecto buscamos que ellos tengan en la literatura una herramienta para mirar lo que son, para comunicarse con sí mismos. En ese ejercicio de confrontación, de releer la vida que han tenido, asumen actitudes nuevas”.
Precisamente, el caso de Mariela parece confirmar esta teoría, pues en su autobiografía demuestra su arrepentimiento:
De ahí en adelante me consideré como una canalla, una delincuente. Marqué mi vida con esta difícil situación por culpa de que dejé y permití que estas personas destrozaran mi vida. La ignorancia nos afectó a tantas personas, este error mucho más; los más afectados fueron sus hijos y los míos. Porque ella se fue de este mundo y ya está en su lugar. Yo estoy en una cárcel compurgando una pena. Pero los que están sufriendo por culpa de nosotras son los hijos ya que les falta esa persona tan importante (la mamá, ella muerta y yo secuestrada por la justicia) (sic).
Mariela ya empieza a escribir la segunda parte de su historia, en la que describirá su vida en el encierro que se prolongará por ocho años más. No le importa porque, como ella misma escribió en su narración, cuando trató de evadir su responsabilidad día tras día se me hacía más pesada la carga. Prácticamente es mejor estar aquí pagando y no huyendo. Está uno en la cárcel allá afuera.
El señor de los anillos
No media más de metro y medio. Su diminuta estatura hacía juego con una sonrisa libre de dientes a la que acompañaba una cicatriz que atravesaba todo su rostro. Era de esas personas que, con su sola presencia, emanan una sensación de miedo. Su tesoro: una serie de anillos que se pone en cada uno de los dedos de las manos, por los cuales le dicen ‘el señor de los anillos’.
Esa imagen, que parece caracterizar a uno de los hobbits descritos hábilmente por Tolkien, es la que retiene en su memoria Angélica Manrique, voluntaria de la Fundación Entre Libros y Lectores, de su primer encuentro con uno de los 60 reclusos que fueron parte del programa “Gente y Cuentos Colombia”, ejecutado por distintas organizaciones colombianas interesadas en promover la lectura.
Manrique, junto con Catalina Unigarro, desarrolló un programa de ocho sesiones de lectura de cuentos en la Cárcel Distrital, en Bogotá. “Al principio, ‘el señor de los anillos’ me intimidaba. Pero en la medida en que avanzábamos en las sesiones comenzamos a conocerlo y a ver que era una persona común y corriente”, recuerda.
El programa, que se viene implementando en Estados Unidos hace más de tres décadas y que el año pasado llegó a Colombia, tiene una metodología sencilla. Un facilitador lee un cuento y luego comienza a preguntar sobre su temática, de tal forma que se genere un intercambio de ideas y opiniones que, inicialmente, se dan alrededor del cuento, pero que fácilmente desencadenan una discusión en torno a las peripecias de la vida.
Al principio, ‘el señor de los anillos’ no participó en ninguna de las discusiones. Sin embargo, fue Julio Cortázar quien lo despertó de su letargo. Luego de leer Casa tomada el recluso habló. La historia de Irene y su hermano hizo que recordara a su propia familia. Así, reveló al grupo que tenía una esposa y dos hijos y expresó su nostalgia por no poder compartir con ellos.
En la siguiente sesión, después de leer El recado de Elena Poniatowska, habló sobre la correspondencia que había mantenido a lo largo de los años con su familia. Confesó que les había mentido sobre su condición años atrás, cuando había estado en otra cárcel. Para mitigar su culpa les escribía cartas en donde decía estar perfectamente, a pesar de que sentía un profundo deseo de verlos. Nunca lo visitaron, por supuesto.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en El Espectador, jueves 19 de marzo de 2009.
Retratos ambientales
Carolina Figueroa. Fotografía: David CampuzanoRetratos ambientales
Carolina Figueroa capturó la esencia de uno de los lugares más bellos del país: el Parque Eólico Jepírachi, en La Guajira.
Carolina Figueroa estudió Ciencia Política porque tenía ganas de transformar el país. Aunque hoy en día piensa que es un sentimiento ingenuo, en la medida en que un estudiante de colegio no alcanza a dimensionar la complejidad de la política, sí considera que se pueden hacer cambios importantes. Un anhelo que ha demostrado al integrar su pasión por la política con su interés por la fotografía y la problemática ambiental en una exposición de retratos del Parque Eólico Jepírachi, ubicado en La Guajira, que se exhibe hasta el 31 de marzo en la sesión anual del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra, Suiza.
Figueroa, quien recibirá su cartón de politóloga de la Universidad Javeriana en mayo, decidió investigar sobre la problemática ambiental para su trabajo de grado, luego de haber empezado a acercarse al tema en Toulouse, Francia, cuando realizaba un intercambio en el Instituto de Estudios Políticos, y de haber hecho una pasantía en el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, en Bruselas.
“En Bélgica tuve la oportunidad de asistir a las reuniones de los gobiernos europeos y ver cómo se tomaban las decisiones en materia ambiental”, cuenta emocionada Carolina. Por eso no dudó en investigar, al volver a Colombia, sobre el tema que más le había llamado la atención: el cambio climático. El caso del Parque Eólico Jepírachi le resultó interesante por estar enmarcado con los parámetros ambientalistas que tanto había estudiado.
El parque, inaugurado el 21 de diciembre de 2003, se especializa en la generación de energía eólica. Por lo tanto, es un lugar que produce energía limpia, sin emisiones de carbono, que son perjudiciales para el medio ambiente. Para que el parque pudiera ser construido, Empresas Públicas de Medellín (EPM) tuvo que pedir permiso a los indígenas wayúu, quienes son los dueños del territorio. La comunidad autorizó su ejecución a cambio de que les hicieran obras de compensación como una planta desalinizadora y seguimiento nutricional a los niños. Precisamente fueron las relaciones entre EPM y la comunidad wayúu relacionadas con la problemática del desarrollo sostenible lo que Figueroa investigó y retrató con su cámara fotográfica.
Las fotos se exponen junto con las de 12 jóvenes de diferentes países del mundo que también registraron la forma como el cambio climático afecta a las comunidades. Ellos, al igual que Carolina, participaron del concurso “Turning the Tide”, organizado por el British Council.
Mientras tanto, Carolina se dedica a reunir los papeles necesarios para crear una fundación que investigue temas ambientales y espera que sus fotos no sólo se exhiban en Ginebra sino también, a finales de este año, en la reunión que se llevará a cabo en Copenhague para decidir el futuro del Protocolo de Kyoto.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en El Espectador, miércoles 11 de marzo de 2009.
Tras las leyes de la vida
Geoffrey West. Fotografía Federico Ríos-El EspectadorTras las leyes de la vida
Geoffrey West se ha dedicado a buscar fórmulas matemáticas que expliquen los fenómenos de nuestro planeta. Esta semana explicó su teoría en la U. de los Andes.
Cuando tenía 11 años, Geoffrey West se trepó en uno de los acantilados de las costas de Inglaterra. Desde allí podía divisar fácilmente cómo los barcos se perdían en la línea que divide el mar del cielo, una imagen que lo devolvió a una de sus clases de matemáticas, en la que el profesor preguntó si era posible determinar qué tan lejos está el horizonte. Ante el silencio de sus alumnos, el maestro reveló una ecuación a partir de la cual se puede obtener la cifra.
West recordó esta enseñanza y pensó en lo increíble que era que el mundo se pudiera medir a partir de fórmulas matemáticas. Tanto así que para él hoy en día, y casi sesenta años después, las matemáticas y la física son la forma de explicar el comportamiento de nuestro planeta, son el lenguaje del universo y su religión.
West trasladó esta manera de pensar a la biología y a las ciencias sociales. Junto con otros colegas del prestigioso grupo de investigación del Santa Fe Institute, en Estados Unidos, desempolvó una ecuación que en los años 30 creó Max Kleiber para entenderla y ampliarla. El resultado: una fórmula que explica cómo cualquier fenómeno biológico obedece a una ley establecida, relacionada con la masa del organismo y la cantidad de energía que éste consume.
Palabras más, palabras menos, esto implica que entre más grande es un animal, necesita menos energía para mantener sus tejidos. Por eso un elefante se mueve con menos agilidad y de forma más pausada que un ratón y, además, tiene un pulso de vida más lento. El corazón del ratón late más veces por segundo que el de un elefante, pero, al final de su vida, los dos mamíferos completan el mismo número de latidos, lo cual significa que los animales pequeños consumen su vida más rápido.
Desde 1997, año en que West y sus colaboradores publicaron su primer artículo al respecto, el grupo de investigación se ha dedicado a perfeccionar y ampliar el modelo a todos los ámbitos posibles: las células, el sistema cardíaco, el cerebro y hasta las mismas ciudades. Tanto así que, para West, de llegar a existir vida en otros planetas, es bastante probable que se desarrolle bajo las mismas leyes que han encontrado en la Tierra.
Sin embargo, el equipo ha demostrado que en las ciudades ocurre un fenómeno que no tiene comparación en el mundo biológico: ya no se observa que entre más grande sea un sistema (como el elefante), trabaje de forma más lenta. Todo lo contrario. Cada vez que una ciudad aumenta de tamaño, las actividades que allí se realizan (como las llamadas telefónicas o las citas de trabajo) se ejecutan en un menor tiempo.
West, que en 2006 fue nombrado como uno de los cien hombres más influyentes del mundo por la revista Time, expresa su preocupación ante los datos que han ido recogiendo: “La vida es más rápida y, además, hay que innovar más rápido, una situación que se vuelve insostenible matemáticamente, lo que ya se empieza a vislumbrar en el mundo actual. De seguir así, en algún momento las ciudades colapsarán”, sentenció durante una conferencia que dictó esta semana en la Universidad de los Andes, en Bogotá.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en El Espectador, jueves 26 de febrero de 2009.
Soldado de la infancia
Fotografìa: Archivo particular Ishmael BeachSoldado de la infancia
Ishmael Beach, sobreviviente de la guerra civil de Sierra Leona, es hoy un importante defensor de los niños que han sido afectados por el conflicto.
Ishmael Beach apenas tiene 28 años y ya lo han invitado a representar, en numerosas ocasiones, a organizaciones como Unicef y Human Rights Watch en la Asamblea General de las Naciones Unidas, con el objetivo de intervenir a favor de los niños que han sido afectados por la guerra alrededor del mundo.
Y es que los menores son la constante preocupación de este joven, quien se ha dedicado exclusivamente a que ellos sean los protagonistas de la agenda de los distintos gobiernos. Una lucha que tiene su origen en su propia experiencia, pues Ishmael es uno de los tantos niños del mundo que se han visto inmersos en la brutalidad de una guerra.
Durante su infancia, Beach vivió en un pueblo pacífico de Sierra Leona sin mayores preocupaciones. Aunque no tenían electricidad, él era feliz rodeado de su familia, sus compañeros de colegio y los constantes partidos de fútbol. Sin embargo, esa tranquilidad se disolvió con el estallido de una guerra civil y el posterior asesinato de sus seres queridos.
Junto con otros niños que también quedaron solos en medio de las balas, Ishmael buscó refugio en la base militar. Pero allí se necesitaban con urgencia más soldados, así que los pequeños fueron forzados a pelear en una guerra que no era la suya.
Dos años después, Ishmael fue removido del ejército por la Unicef y fue llevado a un hogar de rehabilitación en Freetown, la capital de Sierra Leona, en el que vivió hasta el año 1996. Su vida dio otro giro cuando ganó una competencia que le permitió contar su historia, y la de los demás niños de Sierra Leona, en Naciones Unidas. Allí Laura Simms, una narradora profesional, lo oyó y decidió adoptarlo. Así que en 1998 Beach se trasladó a vivir con su nueva familia a la ciudad de Nueva York.
Durante dos años se dedicó a finalizar sus estudios de bachillerato en el Colegio Internacional de Naciones Unidas y posteriormente estudió Ciencia Política en el Oberlin College, en Ohio. Durante esta época universitaria decidió escribir un libro en el que pudiera contar los detalles de su experiencia y enfatizara en la posibilidad que tienen los niños de salir de la guerra y recuperar sus vidas.
“Los niños que no tienen familia o un lugar a dónde llegar son muy vulnerables y fáciles de manipular por las personas que están involucradas en un conflicto armado. Por ejemplo, cuando estuve en la guerra, mis compañeros se convirtieron en mi familia, pues, como había perdido a mis padres y hermanos, traté de reemplazarlos. Sin embargo, así como son de vulnerables, los niños también tienen la posibilidad de cambiar el rumbo si se les ayuda a tiempo”, explica Beach.
Y su historia da fe de ello. Pues, hoy en día, desde su propia fundación y organizaciones como Naciones Unidas sigue luchando por lograr que los niños de Sierra Leona, y del mundo entero, puedan tener una vida digna. Por ejemplo, incentivó a los habitantes de su país natal a construir un colegio con sus propias manos, de tal forma que todos sintieran que eran dueños de lo que hacían.
Gracias a su experiencia es capaz de afirmar que países como Francia e Inglaterra están adelantando avances interesantes en materia de derechos de los niños, al igual que diversas ONG y personas particulares. Sin embargo, es enfático en afirmar que aún falta mucho por hacer.
“Es necesario crear leyes más severas y voy a luchar hasta el cansancio para lograrlo. Creo que los países que están en guerra son los más reacios a ayudar porque no quieren ser acusados de que no están cuidando a los niños”, afirma este joven, quien, a pesar de viajar por todo el mundo buscando donaciones y reviviendo la historia de miles de niños, quiere, algún día, volver a vivir en Sierra Leona, país que, finalmente, considera como su hogar.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en El Espectador, domingo 22 de febrero de 2009.
A la caza de vida extraterrestre
Misión Kepler. Fotografía: NASAA la caza de vida extraterrestre
La Misión Kepler, de la Nasa, buscará planetas cuyas características sean favorables para que exista vida. Un proyecto que pretende definir si somos o no una excepción del universo.
Desde el año 2001, un grupo de investigadores de la Nasa se empeñó en sacar adelante un ambicioso proyecto: poner en órbita un telescopio diseñado exclusivamente para detectar si es posible que exista un planeta similar a la Tierra y así definir, de una vez por todas, si somos tan sólo una excepción en el universo, o si tenemos hermanos de quienes, al menos hasta ahora, aún no sabemos nada.
Para sorpresa de muchos, y luego de resolver dificultades económicas de todo tipo, la nave con el telescopio de la denominada Misión Kepler (en honor al famoso astrónomo alemán) será lanzada el próximo 5 de marzo. La noticia tiene emocionados a los astrónomos, por las posibilidades y respuestas que traerá consigo este proyecto.
El telescopio espacial será capaz de observar, cada media hora, 170.000 estrellas durante tres años y medio o más. Su trabajo principal consistirá en detectar cualquier tipo de variación en el brillo de éstas, información que en el lenguaje astronómico se traduce en datos sobre el movimiento de un planeta, su tamaño, órbita y temperatura.
Este informe, finalmente, permitirá identificar planetas de tamaños similares a la Tierra, que orbiten alrededor de estrellas análogas al Sol y a una distancia parecida a la que separa a éste de nuestro mundo. “Toda la misión fue diseñada con este propósito”, explicó William Cochran, coinvestigador del proyecto, a la revista Wired, “si no encontramos planetas similares a la Tierra, podremos decir, con total confianza, que astros como el nuestro son sumamente extraños”.
A pesar del boom de descubrimientos de más de 300 planetas que orbitan fuera de nuestro sistema solar, conocidos como exoplanetas, hasta ahora ninguno de ellos ha presentado características similares a la Tierra y mucho menos se conoce alguno que orbite dentro de la denominada “zona habitable”, es decir, en donde exista agua y la temperatura sea favorable para la aparición de vida.
Por eso, los investigadores aseguran que encontrarán, aproximadamente seis meses después del lanzamiento, datos sobre planetas de tamaño similar al nuestro. Sin embargo, sólo se sabrá si éstos tienen períodos de traslación cercanos al año, al igual que la Tierra, al final de la misión. Con estos datos y la famosa ecuación Drake (que busca identificar cuántas civilizaciones extraterrestres existen en nuestra galaxia) los investigadores pretenden ser los primeros en calcular qué tan comunes podrían ser otras civilizaciones.
Pero las posibilidades no paran allí. En la medida en que el proyecto arroje datos interesantes, es probable que se extienda por más de tres años. Y de encontrarse planetas análogos al nuestro, otros grupos de investigación de la Nasa, o de la Agencia Espacial Europea, tendrán el terreno libre para detectar si en ellos existen o no formas de vida.
Los investigadores se sienten confiados. Según Cochran, es probable que encuentren entre 30 y 50 planetas similares a la Tierra. ¿Un posible nuevo hogar al que podamos viajar? ¿Existirán otros seres similares a nosotros? La misión, en principio, más que respuestas arrojará más preguntas que, todos esperamos, sean contestadas a la mayor brevedad.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en El Espectador, jueves 19 de febrero de 2009.
Sonrisas peligrosas
Isauro Abril. Fotografía: David Campuzano-El EspectadorSonrisas peligrosas
Expertos de la U. Nacional advierten de los riesgos que pueden traer los diseños dentales.
En revistas, vallas y medios televisivos, mujeres y hombres joviales demuestran su felicidad con una amplia sonrisa, una sonrisa que envidian los televidentes y lectores y que apresuradamente han querido copiar. Para lograrlo, pacientes vanidosos han decidido acudir a las famosas clínicas dentales que prometen, en tan sólo un par de horas, blanquear y formar dientes similares a las teclas de un piano.
Este boom de sonrisas perfectas ha tenido repercusiones negativas, de las que ya han empezado a alertar odontólogos especializados, como es el caso de Isauro Abril, director del posgrado de Operatoria Dental y Estética de la Universidad Nacional.
Tanto Abril como otros profesionales de la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, se han sorprendido ante el aumento de pacientes con dentaduras modificadas que han llegado a sus manos por problemas de inflamación de encías y dolores permanentes en la boca. Casos como el de una joven a la que le hicieron 18 sesiones de blanqueamiento, causándole un dolor permanente en la boca, son el pan de cada día.
Diseño de sonrisa
El diseño de sonrisa, según Abril, es un procedimiento que involucra cuatro actos operativos: la ortodoncia, el tratamiento de tejidos blandos, el blanqueamiento y el manejo quirúrgico.
“Uno de los problemas serios que hemos detectado consiste en que en estas clínicas especializadas se realiza la ortodoncia y el blanqueamiento a los pacientes simultáneamente, lo cual es contraproducente, pues cuando se están moviendo los dientes no se debe ejecutar ninguna otra acción, explica Abril. Y advierte que se debe desconfiar de los tratamientos que prometen una sonrisa perfecta en tan sólo unos meses, porque los dientes deben moverse de acuerdo con un proceso establecido y no de forma inmediata”.
Un planteamiento que también comparte Marlon Becerra, director de la Unidad Estética Dental que lleva su nombre y quien considera que la contraindicación más importante en este tipo de tratamientos, más que la misma salud, es aplicar una estética inadecuada para una persona. “Lo fundamental es lograr que los tamaños, formas y posiciones de los dientes estén acordes con el rostro”, explica.
Sin embargo, Abril ve con preocupación el hecho de que para estos profesionales de la salud lo que prime, antes que nada, sea la estética. “Hay tratamientos que buscan lograr que los dientes adquieran la forma de un cuadrado, cuando la figura natural de los dientes es redondeada. Para lograrlo, deben lijarlos o aplicarles resinas que, al final, perjudicarán las encías”.
Por eso, Abril alerta sobre esta situación y asegura que antes de pensar en realizar una transformación dental, el odontólogo debe preguntarle al paciente sobre la necesidad de realizar el procedimiento. “Debemos hacer un llamado a la ética y los valores de los profesionales en el área dental y asegurar que se realicen diagnósticos adecuados y completos, basados en lo que realmente sea indispensable para el individuo. Es la única forma de evitar daños posteriores”.
Además, explica que en las clínicas dentales se vende la idea de que se pueden tener dientes tan blancos como la leche y esta es una visión errada, pues el color natural de los dientes tiende más al amarillo que al blanco. A lo cual se suma otra problemática y es que se utiliza láser de argón o incorporan en los dientes peróxidos con elevada acidez, elementos que son perjudiciales para los dientes, según estudios que ya ha realizado el Grupo de Investigación de Materiales Dentales de la Universidad Nacional.
Lo cierto es que tanto Abril como Becerra están de acuerdo en advertir a quienes deseen tener una mejor imagen dental, que se aseguren de ser atendidos por profesionales. “Se debe tratar el diseño de sonrisa con la misma seriedad con que se trataría cualquier tipo de operación. Por eso, antes de decidir realizarse alguna transformación en la dentadura, es importante pedir una segunda opinión y estar seguro de que se está dejando la boca en manos de un grupo especializado en el tema”, concluye Abril.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en El Espectador, martes 17 de febrero de 2009.
"No evolucionaremos, nos extinguiremos"
Eugenio Andrade. Fotografía: Diana Sánchez"No evolucionaremos, nos extinguiremos"
Entrevista a Eugenio Andrade, experto en Darwin, quien desde pequeño se interesó por la historia de la ciencia, pero sólo fue hasta que se convirtió en docente de la Facultad de Biología de la Universidad Nacional, que comenzó a estudiar detalladamente la teoría de Darwin.
Su pasión por la historia de la evolución del pensamiento científico lo ha llevado a ser una de las personas que más conocen de teoría evolutiva en nuestro país, al punto de que en abril publicará un libro en el que explicará el surgimiento del pensamiento darwiniano que, al igual que las formas de vida, sigue evolucionando.
Con motivo del bicentenario del nacimiento de Charles Darwin, El Espectador habló con Andrade sobre la importancia del pensamiento del naturalista inglés en la biología y la ciencia moderna.
¿Cuál es la vigencia del pensamiento darwinista?
Darwin propone una teoría en la que hay tres elementos: variación entre los individuos, herencia y selección natural. De estos no nos hemos salido y no nos vamos a salir tan fácil. La diferencia consiste en que con el desarrollo de la ciencia en los últimos 150 años hay mucha más información para entender cómo se producen. Por ejemplo, cuando se enriquecen los conocimientos de la estructura interna de los organismos, se amplía la información para entender por qué se produce la variación.
Además, se estudian las modificaciones de conducta y los hábitos de estos que les permiten generar estrategias de supervivencia. Todo eso es muy darwiniano y demuestra que aunque la teoría pueda variar en sus interpretaciones, sigue siendo válida, tanto que el famoso biólogo evolucionista Teodosio Dobzhansky afirmó que nada tiene sentido en biología, si no es a la luz de la teoría de la evolución.
¿El pensamiento evolutivo se ha ramificado a otros campos?
Hoy en día la evolución rebasó la biología. Por ejemplo, los antropólogos tienen que tener una visión evolutiva para entender cómo apareció el ser humano y por qué hay tantas razas. Los psicólogos, microbiólogos, geólogos, también se han empapado de esta teoría. Hasta la física se vio involucrada desde que Einstein demostró que el universo tiene un comienzo, porque, entonces, también tiene una historia y una evolución.
¿Y en la economía?
La misma teoría de la evolución surgió después de que Darwin leyera un libro de economía. Por eso los economistas han vuelto a Darwin y de él han extraído la idea de la selección natural y la han relacionado con la ley del más fuerte. Sin embargo, esa es una interpretación errada de su pensamiento, porque para el científico el que sobrevive no es el más fuerte sino el más adaptado, por ejemplo, el que hizo alianza con otro. Muchos han querido utilizar a Darwin para justificar posturas como la de una raza superior, pero eso va en contra de su teoría que se basa en una visión integral y humanista.
¿El ser humano seguirá evolucionando?
Como grupo zoológico probablemente sí, pero es una evolución mínima. Por ejemplo, se podría pensar que el cerebro pudiera aumentar de tamaño. Pero el del ser humano es un fenómeno evolutivo diferente porque presenta otros aspectos como la cultura, la sociedad y los lenguajes simbólicos y abstractos. Además, su evolución tiene que ver con la tecnología y el medio ambiente. Lo irónico es que debido al manejo que hace el mismo hombre del medio ambiente, probablemente no evolucionemos sino que nos extingamos. Tendríamos que adaptarnos a un medio cambiante por culpa nuestra. Por eso deberíamos aprender a manejarlo.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en El Espectador, jueves 12 de febrero de 2009.




