martes, 8 de mayo de 2018

Una colección de música construida por cuatro décadas

Alrededor de 15 mil discos compactos y seis mil acetatos de la colección de música de Javeriana Estéreo se trasladaron a la Biblioteca General, Alfonso Borrero Cabal, S.J. Una colección de más de 40 años que seleccionó lo mejor del rock, jazz, salsa, música clásica, colombiana y del mundo. 



Cuenta el padre Alberto Múnera, S.J. que, en el año 1977, unos días antes de que saliera al aire
la nueva Emisora Javeriana, se encontró en la playita frente al Hospital San Ignacio a un estudiante que estaba vendiendo unos 200 discos de acetato de Deutsche Grammophon.

El padre Múnera, quien actualmente es docente de la Facultad de Teología, estaba a punto de lanzar la emisora y no contaba con material para alimentar los programas, por lo que le compró la totalidad de los discos al estudiante con presupuesto de la Facultad de Estudios Interdisciplinarios, de la que era decano.

Con esos acetatos, y con donaciones que realizaron padres jesuitas de sus propios acetatos, inició la colección de música de la Emisora Javeriana. Jürgen Horlbeck recuerda que cuando fue nombrado director de la emisora en 1983 había dos mil acetatos con música de diferentes géneros, incluida la denominada “música brillante”, por lo que eliminó los discos que consideraba no cumplían con un estándar de calidad. Posteriormente contribuyó a que la identidad de la colección se perfilara con la creación de una nueva parrilla de programación, entre 1987 y 1990, que hasta el día de hoy sigue siendo la base de Javeriana Estéreo, nombre que adoptó en 1989.

Guillermo Gaviria, director de la emisora entre 1997 y 2014; John Sánchez, director de programación; y Olga Lucía Sánchez, docente de la Facultad de Comunicación, con el apoyo de Horlbeck, crearon una parrilla que iniciaba con canto gregoriano, música colombiana y clásica. Al medio día se emitía música de la nueva era y en el horario de la tarde clásicos del rock y música del Brasil. Después de las seis de la tarde se incluía jazz, salsa y más rock, y se finalizaba con canto gregoriano. Los viernes y sábados se emitía salsa.

Por supuesto, la emisora requería de todos esos géneros musicales para alimentar la programación. Una de las maneras de conseguir discos compactos, el nuevo formato de aquella época, consistió en comprarlos en los viajes que realizaron Horlbeck y Gaviria a Estados Unidos. El primero lo hizo en los años 85, 87 y 88, y el segundo en los noventas.


También se crearon procesos de canje con disqueras. La emisora les emitía cuñas a cambio de que se les permitiera elegir un número de discos compactos mensual o semestral. Este método fue uno de los más constantes para alimentar la colección, especialmente con Tango Discos en la década del 2000 hasta 2017.

“El programador iba a Tango y escogía lo que consideraba que podía mejorar su franja. Siempre había una selección”, explica Gaviria. “Los estudiantes eran las mejores antenas, porque eran los primeros interesados en que la música que emitían en su franja fuera la mejor”, agrega Horlbeck.

De acuerdo con Miguel Carvajal, docente de la Facultad de Comunicación y quien tuvo diversos cargos en la emisora, los diferentes directores de programación han tenido una estética curatorial muy similar en cuanto al concepto estético de Javeriana Estéreo, “porque de una u otra forma siempre han estado relacionados con la emisora a partir del gusto por la buena música”. Así, todos han manejado un concepto básico de cuáles son los buenos sellos y han acudido a listados especializados de nuevos artistas.

Además de los canjes, la colección también se alimentó con material que enviaban las casas matrices con los promotores musicales o con los mismos artistas que iban a hacer su trabajo de prensa a los estudios. “Hay discos autografiados por Totó la Momposina, Los Gaiteros de San Jacinto y otros artistas, que van a volverse muy valiosos”, explica Carvajal.

La colección también se fortaleció de cientos de donaciones anónimas de decanos, directores de departamentos, profesores de música e incluso de oyentes que buscaban que su música quedara en buenas manos. Carvajal recuerda, por ejemplo, cómo los hijos de un médico oyente decidieron donar alrededor de 800 acetatos, luego del fallecimiento de su padre.



La colección de música hoy
“Hay una recopilación de música clásica fabulosa, una de jazz completísima, de rock muy robusta y una de salsa muy potente. También hay otros géneros como música colombiana y blues. La colección es producto de la inteligencia Colectiva de 40 años de estudiantes, docentes y asesores de la emisora que realizaron una curaduría y seleccionaron lo que a su juicio era más valioso de lo que se producía musicalmente en esos géneros. Siempre con la intención de decir: aquí no guardamos basura”, explica José Vicente Arismendi, actual director de Javeriana Estéreo.

Esa colección se digitalizó en su totalidad (14 Terabytes) y se encuentra alojada en un servidor especial que compró la Universidad. Cada canción se puede consultar de forma fácil y rápida en algunos computadores de la emisora, así Como en copias de trabajo que se han hecho para la consulta diaria de quienes trabajen en Javeriana Estéreo.

La colección física, por su parte, se trasladó en abril de 2018 a la Biblioteca Alfonso Borrero Cabal, S.J. y se calcula que cuenta con alrededor de 15 mil discos compactos y seis mil acetatos. Luego de que se realice un arduo proceso de inventario y catalogación, este material se albergará en el sótano dos de la Biblioteca General y será puesto a disposición de la comunidad javeriana.

“Allí le va a prestar servicio a toda la universidad y va a complementar la colección de música que ya se tenía en la Biblioteca General. Además, va a estar en manos de expertos y se va a catalogar en su totalidad con un sistema orgánico que permitirá saber exactamente qué hay. Esos CD se podían perder, robar, partir, dañar. Ahora no sólo van a tener trazabilidad, sino también una copia digital preservada”, explica Arismendi.

Para Andrés Echavarría, director del Sistema de Bibliotecas Javeriano, “la incorporación de la colección especializada de música al Catálogo Biblos permitirá organizar y visibilizar el material, así como enlazarlo con el uso académico y cultural de la comunidad javeriana, a partir de una estructura de diseño de servicios con potencial para hacerlo a nivel regional. Además, nos permitirá crear un trabajo interdisciplinario con expertos de música”, concluye.

Por Lucía Camargo Rojas

Publicado en Hoy en la Javeriana abril 2018

martes, 1 de mayo de 2018

Ocho libros valiosos contienen y narran el patrimonio javeriano y jesuítico

Desde 2009 la Pontificia Universidad Javeriana y Villegas Editores han publicado una colección de libros antiguos en gran formato, elogiados internacionalmente, que rescatan el patrimonio cultural y artístico javeriano y de la Compañía de Jesús en Colombia.



En la farmacia del hospital de los jesuitas en la Santafé colonial, seutilizaba como manual para  preparar y recetar sustancias medicinales ‘De medicinali materia libri sex’, de Pedanio de Arzabarbo Dioscórides, médico y cirujano de los ejércitos romanos entre los años 50-70 d.C. Así se evidencia a través de los comentarios en las márgenes y en una marca en la portada del ejemplar de 1.543, impreso en Frankfurt por Chr. Egenolff, que reposa en la Sala de libros valiosos de la Biblioteca de Filosofía y Teología, Mario Valenzuela, S.J.

Este y otros datos curiosos sobre los libros valiosos, anteriores al siglo XIX, que se encuentran en el Sistema de Bibliotecas Javeriano, se leen en ocho tomos de libros institucionales que ha publicado anualmente la Pontificia Universidad Javeriana con Villegas Editores, desde 2009.

Se trata de una colección que rescata el patrimonio cultural y artístico javeriano y de los jesuitas en Colombia con temas de teología, historia, arte, medicina y ciencia, entre otros; además de una riqueza de fotografías e imágenes únicas.

El inicio de esta invaluable colección que reposa en la sección de libros valiosos de las bibliotecas Alfonso Borrero Cabal, S.J. y Mario Valenzuela, S.J., de la Pontificia Universidad Javeriana, inició con la inspiración del entonces rector de la Javeriana P. Joaquín Emilio Sánchez García, S.J., en la revista ‘Artes de México’, que había dedicado varios tomos al patrimonio de la Compañía de Jesús en ese país.

Por su parte, la editorial Villegas Editores, ya había publicado en 2003, ‘Tesoros del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario’ y estaban interesados en continuar realizando libros que abordaran el acervo cultural de otras universidades.

Es así como comienza esta alianza entre la Universidad Javeriana y Villegas Editores, cuya primera publicación fue ‘Grabados antiguos de la Pontificia Universidad Javeriana’ (2009), material ilustrado con cerca de cien estampas de tallados que recorren la historia del arte desde el Renacimiento italiano y del norte de Europa hasta el siglo XIX. Grabados, diapositivas en vidrio y material gráfico adquirido por el padre Eduardo Ospina Bernal, S.J. (1891-1965) durante su estancia en Europa en la primera mitad del siglo XX.



Viaje al pasado
El padre Fabio Ramírez, S.J., director de la Biblioteca de Filosofía y Teología, Mario Valenzuela, S.J., junto con Juan David Giraldo, editor de Villegas Editores, han sido la llave maestra para hacer realidad cada tomo, cuyo trabajo ha sido una aventura que los ha llevado a ahondar en el mundo de la historia de las publicaciones.

‘El libro de los libros I’ (2010), describe de manera general los libros antiguos y los incunables (aquellos publicados antes de 1.501), así como obras jesuíticas representativas y libros de carácter religioso y teológico. ‘El libro de los libros II (2011)’, presenta ejemplares de libros antiguos con temáticas como filosofía, historia, arte, literatura, filosofía, arquitectura y ciencias naturales.

Los ejemplares posteriores han buscado ahondar en las temáticas que se enuncian en ‘El libro de los libros I y II’. Es así como ‘Libros de emblemas imagen y palabra en el barroco’ (2012), es una cuidada selección de obras del período barroco sobre emblemática; ‘Libros de ciencias naturales imágenes de flora y fauna’ (2014), presenta una muestra de las obras antiguas de ciencias médicas y naturales; ‘Thesaurus de antigüedades griegas y romanas’ (2015), contiene una selección gráfica de las obras de thesaurus (tesoro bibliográfico monumental) que publicó el editor veneciano Juan Bautista Pasquali, y, por último, ‘Biblias’ (2016), ilustra distintos tipos de ediciones del sagrado texto aparecidos entre la primera mitad del siglo XVI y finales del XVII.

En 2013 se publicó ‘Santiago Páramo y la capilla de San José’ a cargo del padre Gabriel Izquierdo, S.J., el cual realiza un recuento detallado e ilustrado de la capilla de San José, situada en la parte posterior de la Iglesia de San Ignacio, decorada con pinturas murales del padre Santiago Páramo, S.J. en los inicios del siglo XX.

El tomo que se publicará este año 2017 estará dedicado a los libros que se encuentran en el Sistema de Bibliotecas Javeriano, sobre jesuitas anteriores al siglo XIX.



Bellos por dentro y por fuera
Los ocho libros publicados no solamente han contado con una investigación exhaustiva, sino que, además, contienen un nivel de fotografía y diseño, elaborado por el Departamento de Arte de Villegas Editores, elogiado internacionalmente. Muestra de ello es que todos los títulos han sido finalistas o han ganado los Latino Book Awards en categorías como mejor uso de ilustraciones, mejor diseño interior, mejor diseño de carátula, mejor libro de arte y mejor libro de arte en español o bilingüe.

Por lo general las publicaciones sobre libros antiguos tienden a tener imágenes muy clásicas y frías. “Pero esta colección, tienen transparencias, ángulos insospechados, iluminaciones, lo que ha permitido que los libros valiosos se traten como objetos estéticos, para que, a su vez, cada uno de estos ocho libros institucionales sea un objeto estético independiente”, explica Giraldo.

Para los estudiantes de diseño, artes e historia estos libros valiosos les permite contar con un amplio catálogo de imágenes y fotografías, convirtiéndose en fuente de consulta, y que les da una visión útil de libros antiguos.

“El proceso de edición de esta colección ha sido un ejercicio intelectual maravilloso. Me ha llamado la atención esa fascinación que tienen los jesuitas por estudiar y por enseñar para que otros estudien. La manera tan amorosa en que comparten con todo el mundo”, comenta Juan David Giraldo. La colección, por supuesto, hace honor a esa pasión jesuita por divulgar no sólo el patrimonio sino también el conocimiento

Por Lucía Camargo Rojas

Publicado en Hoy en la Javeriana. Octubre 2017

Nueve pisos para varias formas de estudiar

La reciente remodelación de la Biblioteca Alfonso Borrero Cabal, S.J. no sólo presenta un diseño innovador y ameno, sino que dispone de diferentes ambientes de trabajo de acuerdo con las necesidades de la comunidad javeriana.



A Claudia Rodríguez, próxima a graduarse de Licenciatura en Pedagogía Infantil, le gusta estudiar de forma individual. José Manuel Castillo, quien cursa octavo semestre de Ingeniería Civil, prefiere hacerlo en grupo. Paula Catalina Alejo, de octavo semestre de Administración de Empresas, disfruta simular las actividades de una bolsa de valores. María Alejandra Ortiz, de décimo semestre de Relaciones Internacionales, se divierte viendo películas en su tiempo libre. Todos tienen en común que realizan estas actividades en un mismo espacio: la Biblioteca Alfonso Borrero Cabal, S.J.

La Biblioteca tuvo su origen en 1950 en el sexto piso del edificio Emilio Arango, S.J. En 1975 se inauguró el actual inmueble, obra del arquitecto Álvaro Rivera Rialpe, donde la Biblioteca ocupó los dos primeros pisos durante diez años y en 1986 incorporó el tercer nivel. Entre el 2000 y 2005 se realizó una remodelación que permitió la apertura de las colecciones y la entrega del cuarto piso. Los sótanos dos y tres se entregaron en 2010.

En la actualidad la Biblioteca ha tenido una transformación física evidente, producto de la más reciente remodelación que inició en julio de 2013 con el objetivo de modernizar el espacio y satisfacer las necesidades de aprendizaje y estudio de los distintos miembros de la comunidad educativa javeriana. Además de presentar un diseño moderno e innovador en el que cada uno de los nueve pisos tiene un color característico, ahora son más llamativos cuatro tipos de ambientes: de estudio individual, estudio grupal, de formación y lúdicos que disfrutan en promedio seis mil personas día a día (en 2016 la Biblioteca recibió 1.276.695 visitas).

La sala del silencio
Cuando Claudia Rodríguez escribió su trabajo de grado, con el fin de poder estudiar tranquilamente, reservó el cubículo siete del tercer piso de la Biblioteca que cuenta con un programa de análisis de datos cualitativos con el cual desarrolló su investigación. “Para hacer mi trabajo de grado tuve que leer,  escribir y hacer el análisis. Lo hice en el tercer piso porque el silencio ayuda a concentrarme”.

Para quienes prefieren estudiar de manera individual y en silencio está pensado este escenario que cuenta con dos amplias salas, así como una de lectura dotada de 16 sofás individuales y una bella vista a los árboles alrededor del edificio Pablo VI.

Tres pisos adicionales cuentan con espacios de este tipo. Así como con siete salas con computadores en otros seis niveles. También ofrece más de 50 cubículos personales ubicados en todo el edificio, especialmente diseñados para investigadores como Claudia.



Trabajo en grupo
José Manuel Del Castillo se dirige a diario a otro ambiente de la Biblioteca: el segundo piso, destinado al estudio en grupo. “Me gusta que aquí puedo trabajar en grupo y siempre hay ruido, la gente está activa y eso hace que uno no se duerma. Es un ambiente dinámico en donde todo el mundo está trabajando”.

Para quienes como José Manuel prefieren estudiar en grupo, está diseñado este segundo nivel, que cuenta con dos salas amplias de estudio grupal y cinco privadas para el mismo fin. Estos mismos espacios se encuentran en los pisos cero, uno y cuatro y en los niveles cinco y sótano dos, respectivamente.

Ambientes de formación
Paula Alejo hace uso del software Bloomberg como parte de su carrera de Administración de Empresas. Este servicio, de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, lleva más de cuatro años en la Biblioteca. Y a finales de 2017 se abrirá al público un nuevo ambiente en el tercer nivel llamado Sala de Mercados de Capital con varias innovaciones técnicas, como un ticker y computadores doble pantalla que simulan las bolsas de valores para estudiantes que, como Paula, están interesados en los mercados financieros.

La Biblioteca Alfonso Borrero Cabal, S.J., tiene otros ambientes de formación como la sala de capacitaciones, en la que se realiza alfabetización informacional a toda la comunidad javeriana, así como la sala del Centro de Escritura y la de los Clubes Interactivos de Lenguas, ubicadas en el sótano uno y que se abrieron al público en agosto de este año.

El Centro de Escritura acompaña el proceso de elaboración de textos acadé micos, mientras que los Clubes de Lenguas, coordinados por el Departamento de Lenguas Modernas de la Facultad de Comunicación y Lenguaje, cuentan con diversos y atractivos espacios temáticos que se realizan por niveles para que cualquier javeriano pueda practicar el idioma inglés.



Ambientes lúdicos
Sentada en un sillón de la sala audiovisual del sótano uno, con las piernas cruzadas, como si estuviera en su casa, Alejandra Ortiz cuenta que lo que más le gusta de la Biblioteca es la posibilidad de hacer uso de la amplia colección audiovisual.

“He visto muchas películas”, dice emocionada. “Por ejemplo, La lista de Schindler y otras sobre el holocausto. En este momento estoy viendo El hijo de Saúl. Algo muy chévere de venir a la biblioteca es que como son películas originales incluye los extras, entonces tienen mini documentales. Por ejemplo, luego de ver Ciudad de Dios vi un documental sobre las favelas”.

Alejandra transmite la razón de ser de este edificio y de su reciente remodelación:“La Biblioteca es un lugar asombroso. Puedes jugar Xbox, estudiar en silencio, trasnochar, quedarte a dormir y estar acá, en el sótano uno, como en tu casa. Es un lugar muy diverso”, expresa.

Por Lucía Camargo Rojas. Publicado en Hoy en la Javeriana Agosto 2017

Libros y revistas de orquídeas para la biblioteca

Los 154 libros y 25 títulos de revistas sobre orquídeas que recopiló el padre Pedro Ortiz Valdivieso, S.J. (1926- 2012) están disponibles para la comunidad javeriana y se exhibirán en abril en la Biblioteca Alfonso Borrero Cabal, S.J.



“Con cariño para Pedro Ortiz V., padre y pilar de la orquideología colombiana. Gracias por todo el aporte desinteresado a la construcción de esta guía”, escribió Guillermo Reina, investigador de la Universidad del Valle, en la dedicatoria del libro Guía ilustrada de las Orquídeas del Valle geográfico del Cauca y Piedemonte andino bajo, que le regaló al fallecido padre Pedro Ortiz Valdivieso, S.J., y que hoy reposa en el tercer piso de la Biblioteca Alfonso Borrero Cabal, S.J.

Esta publicación hace parte de los 154 libros, 25 títulos de revistas y más de 100 carpetas dedicados a la botánica y a las diversas especies de orquídeas, que recopiló el padre Ortiz y que fueron donados al Sistema de Bibliotecas de la Universidad.

Pedro Ortiz, S.J., doctor en sagradas escrituras y experto en las lenguas clásicas, inició esta colección desde finales de los años 60, época en que se interesó por el estudio de las orquídeas colombianas, influenciado por el botánico Lorenzo Uribe, S.J.

“El padre Ortiz fue recopilando los libros y las plantas en paralelo. En esa época, la única manera de enterarse de las novedades era adquirir la publicación por correspondencia o por suscripción. Así es que fue desarrollando poco a poco su propia biblioteca personal de consulta para poder hacer bien su trabajo de clasificación”, explica Alberto Gómez, director del Instituto de Genética Humana de la Javeriana, con quien el padre Pedro publicó libros y artículos científicos.


A pesar de ser de pocas palabras, su interés, meticulosidad y rigurosidad en la investigación de estas plantas lo acercó a orquideólogos nacionales y extranjeros, tanto como a estudiantes de biología. Incluso, algunos de los libros de la colección cuentan con dedicatorias de expertos como Robert L. Dressler, del Jardín Botánico de Missouri.

“Tenía una gran cantidad de revistas del mundo entero, especialmente en alemán”, explica el ortopedista Carlos Uribe, su gran amigo y con quien compartía su fascinación por las orquídeas. “También la colección completa de la revista de la Sociedad Colombiana de Orquideología, importantísima porque ahí se publican las plantas nuevas que ya quedan descritas para el mundo”.

Entre la colección se encuentran libros sobre taxonomía, usos (medicinales, ornamentales) y horticultura de estas plantas. También revistas especializadas como Die Orchidee, Lindleyana y libros de su autoría como Orquídeas nativas de Colombia, Orquídeas en Colombia, Orquídeas del género Masdevallia en Colombia y Orquídeas ornamentales de Colombia, entre otros.

“Muchas de estas publicaciones han sido de escasa circulación, por lo que su ingreso a la Biblioteca General fortalece el trabajo y estudio de este grupo, tanto para investigadores como para botánicos interesados en aprovechar este recurso emblemático para nuestro país”, concluye Jorge Jácome, director de la carrera de Biología de la Javeriana.

Por Lucía Camargo Rojas. Publicado en Hoy en la Javeriana Marzo 2017

La colección de música clásica del padre Izquierdo

El padre Gabriel Izquierdo Maldonado, S.J. (1942-2016), reconocido por su trabajo social, tenía un marcado interés en la música clásica que inmortalizó en su colección de 441 CDs y 10 videos, próximamente a disposición de la comunidad javeriana a través del Sistema de Bibliotecas.



El padre Germán Bernal, S.J. recuerda que una vez entró a la oficina de Gabriel Izquierdo, S.J.
y lo encontró oyendo música de María Callas con audífonos. “—Si viera lo que estoy oyendo— me dijo. Era como una religión para él. Cerraba los ojos para oírla. Se emocionaba mucho con esa música”.

El padre Gabriel Izquierdo es conocido por su defensa por los derechos humanos, pero poco se sabe de su afición por la música. “Gabriel era barítono y cantaba con mucho entusiasmo mientras yo tocaba la marimba, el acordeón y la guitarra. Teníamos nuestro repertorio de música española, boleros viejos, y las letras del padre Rodolfo de Roux, S.J. con música del padre Juan José Briceño, S.J. que interpretábamos en cumpleaños, tertulias, fiestas”, cuenta el padre Bernal, quien compartía con él su gusto por la música.

Pero la pasión musical del padre Izquierdo era la ópera. “Como él vivía en el centro podía cultivarse con buenos conciertos en el Teatro Colón y la Luis Ángel Arango. Además, también viajó mucho a Estados Unidos y Europa, donde probablemente fue a conciertos y pudo coleccionar CDs. Sé que a donde quiera que iba buscaba discos de María Callas”, dice Bernal.

Su colección lo demuestra. Más de 50 CDs y siete videos son de la soprano griega. Para Ana
Cristina González, docente de la Facultad de Música, al revisar la colección se percibe que detrás había “una persona muy apasionada por la música clásica en general, especialmente por el canto y la ópera, y en particular por las interpretaciones de María Callas. Su admiración por Callas posiblemente tendría que ver no solo con su voz, sino también con su belleza y carisma, que como cantante de ópera abraza el arte de la actuación”.



Además de María Callas, en la colección del padre Izquierdo se encuentran obras originales, de muy buena calidad interpretativa, de Giusepe Verdi, Giacomo Puccini, Donizetti, Bellini, por lo que se observa una predilección por la ópera italiana. También autores como Tchaikovsky, Plácido Domingo, Mozart, entre otros, así como muy buenos sellos discográficos como Emmi Clasic, Philips y Deutsche Grammophon.

Para la profesora González, esta colección “tiene un impacto grandísimo porque ya tiene la curaduría de un melómano, alguien que realmente sabía y disfrutaba. Les servirá a los estudiantes de música, especialmente a los de canto lírico, para poder comparar unas versiones con otras, pero también podrá ser aprovechada para el goce y disfrute de toda la comunidad javeriana”

Por Lucía Camargo Rojas. Publicado en Hoy en la Javeriana Marzo 2017