La comunicación santista
En sus primeros meses de gobierno Juan Manuel Santos ha buscado establecer un modelo comunicativo más profesional y acorde con su nuevo tipo de liderazgo.
En sus primeros meses de gobierno Juan Manuel Santos ha buscado establecer un modelo comunicativo más profesional y acorde con su nuevo tipo de liderazgo.
Por Lucía Camargo Rojas*

Sentado en una biblioteca, vestido de traje y con la bandera de Colombia detrás, Juan Manuel Santos dio su primera alocución presidencial el pasado 23 de septiembre. En un estilo que recuerda a presentaciones como las de Pastrana, más bien republicanas, y que se alejan de los discursos en ámbitos rurales como los de Uribe, el primer mandatario fue al grano. Demostró que en su gobierno se continuará con la seguridad democrática y que esos avances “hoy nos permiten pensar en un futuro de prosperidad para todos”.



Referencias:
Semana.com, 2010, “Los acuerdos de Santos” en Semana.com, Bogotá, septiembre 11.
Publicado en Cien días vistos por CINEP/PPP, No 71, noviembre 2010.
Para ver el artículo en PDF haga click aquí.
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Publicado en revista Cien días vistos por CINEP/PPP No 70. Agosto 2010
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Infidelidad virtual
La historia de una pareja inglesa que se divorció después de que ella descubriera que su esposo le era infiel en el juego interactivo ‘Second life’. Distintos medios compiten por la primicia con jugosas ofertas.
Esta semana el periodista Steven Morris, del diario inglés The Guardian, publicó una noticia que le dio la vuelta al mundo: los esposos Amy Taylor y David Pollard decidieron divorciarse, luego de que ella descubriera que él le era infiel en el mundo virtual conocido como Second life. Ahora, Pollard está comprometido con su nueva pareja, una mujer de Arkansas llamada Linda Brinkey, a quien nunca ha visto personalmente.La historia sorprendió a lectores y periodistas a la vez que revivió el debate sobre dónde comienza y termina la infidelidad.
Taylor y Pollard se conocieron en un chat, se enamoraron y ella se mudó de Londres a Newquay para vivir con él. Continuaron su relación en la vida real y decidieron llevarla a Second life, el juego de computador interactivo en el que sus participantes deben crear una especie de alter ego, conocido como avatar, y quien debe trabajar para obtener sus propios bienes y dinero.
Taylor llamó a su avatar club DJ Laura Skye, mientras que Pollard quiso ser conocido como Dave Barmy. Todo iba muy bien en la relación (la virtual y la real), hasta que Taylor se levantó de una siesta y sorprendió a su esposo siéndole infiel con una prostituta virtual. Como era la primera vez, decidió darle una segunda oportunidad. Sin embargo, puso a prueba a su marido al crear un nuevo avatar femenino llamado Markie Macdonald, quien buscó seducir a Barmy, aunque éste se resistió inmediatamente.
Taylor estaba tranquila hasta que se percató de cómo su esposo estaba chateando con otra mujer, esta vez una norteamericana, y segura de que en este caso sí se trataba de una relación amorosa, buscó cortar por lo sano y le pidió el divorcio en la vida real. Pollard, por su parte, aceptó que había creado una relación profunda con Linda Brinkey, al punto de que hoy en día están comprometidos.
Así, mientras había reporteros que esperaban con esmero que Taylor les abriera la puerta de su casa, su avatar estaba revelando la tan ansiada historia a Meggy Paulse, el alter ego de una funcionaria de South West News, quien explicó que Laura Skye era mucho más confiada y desinhibida en el juego que en la vida real.
Mientras tanto el reportero Paul Adcock abordó a Barmy a través del personaje Jashley Gothley y, aunque acepta que fue difícil debido a que no conocía las peripecias de Second life, logró que el protagonista de la historia le revelara todos los detalles vía telefónica y, además, aceptara posar para unas fotos junto con su nueva novia.
Pero Taylor, Pollard, Skye y Barmy se percataron de la importancia de su historia y no sólo fueron cautelosos antes de revelarla, sino que empezaron a cobrar por ella. Así, después de mucho negociar con los reporteros de South West, aceptaron que se publicaran algunas citas, pero la novela sólo será revelada en su totalidad en un el periódico que les prometió la mejor oferta monetaria.
Aunque los de South West sólo consiguieron parte de la historia, la experiencia les ha hecho plantearse la posibilidad de abrir una agencia de noticias on-line en el mundo virtual de Second life. Así, lo que en principio fue una infidelidad virtual, se convirtió en una ganancia real y dio paso para que se creara la posibilidad de un periodismo virtual.
Sin embargo, para el sexólogo, esa infidelidad virtual no debe equipararse a la real, pues entonces la persona que se imagina con otra, estaría en la misma categoría que quien no fue capaz de controlarse y cometió una infidelidad real.
Mientras en la vida real su relación estaba plagada de problemas y discusiones, en el mundo virtual compartían un gran cariño, utilizaban sobrenombres amorosos y cada uno le servía al otro de confidente de sus frustraciones y deseos.
Como la relación virtual cada vez cobraba más fuerza, decidieron conocerse. Fue entonces cuando descubrieron que eran víctimas de una increíble coincidencia. Tras el encuentro tomaron la decisión de separarse.
Meses mas tarde, otra mujer egipcia solicitó a las autoridades disolver la unión con su esposo alegando “incompatibilidad de olores”. Aunque en principio los jueces no creyeron en su argumento, cuando el hombre se presentó en la Corte comprendieron al instante a qué se refería la angustiada mujer. En este caso la mujer fue respaldada por la justicia.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en El Espectador, domingo 16 de noviembre de 2008.
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Fotografía: Herminso Ruiz-El Espectador
Noche del horror
Cuando se piensa en el 31 de octubre generalmente se vienen a la cabeza los dulces, el triqui triqui y los disfraces. Sin embargo, hay quienes prefieren vivir el Halloween de una forma diferente y con un sello particular.
El Espectador encontró tres nuevas tendencias para pasar la noche de brujas que van desde lo más terrorífico hasta los disfraces que buscan caracterizar a determinados personajes de series animadas japonesas.
Si las cosas salen como están pensadas, 2.800 zombis marcharán mañana por las calles bogotanas; un grupo de rockeros se reunirá para rendirle un homenaje a los muertos y aficionados a los cómics japoneses realizarán una fiesta, el próximo 8 de noviembre, para encarnar personajes como Goku, Naruto o Ranma 1/2.
Si no le suenan estos nombres, seguramente es porque no está inmerso en el mundo del anime, a diferencia de los más de 700 jóvenes bogotanos (de acuerdo con las cifras de los grupos de Facebook) que, en general, se encuentran entre los 14 y 30 años y que se denominan a sí mismos como otakus. Según Angélica Castrillón, estudiante de Lenguas Modernas de la Javeriana y organizadora de la quinta Semana Cultural Japonesa de esa universidad, el término identifica a todo individuo que es aficionado tanto al anime como al manga.
Son los otakus quienes participan en las fiestas conocidas como Cosplay, eventos que surgieron a mediados de los años 70 en Japón y que se replicaron en nuestro país desde los años 90, aclara David Angulo, director ejecutivo de Kanzen, revista especializada en anime. En estos eventos, los otakus buscan disfrazarse de su personaje predilecto y apropiarse del papel para que cualquiera pueda reconocerlo y sentir que prácticamente salió de la pantalla.
Por ejemplo, Daniela Castiblanco, estudiante de Diseño Gráfico de LaSalle College, explica que duró una semana confeccionando el disfraz para el Cosplay que se celebró el sábado pasado, porque “es chévere meterse en el rol de un personaje que a uno le gusta e identificar sus mañas y movimientos hasta poder actuar como él. Me encanta venir a estas fiestas a cantar las canciones, que las sé de memoria. Pero lo que más me gusta es la cultura japonesa: sus dibujos, las ceremonias de té y su forma de narrar las historias”.
Toda persona que se convierte en un otaku pasa por el mismo proceso. Comienza viendo series de anime en televisión —como Dragon Ball Z, Caballeros del Zodiaco o Supercampeones—, que le impactan tanto como para empezar a buscar, a través de la web, series que sólo se proyectan en Japón y que, generalmente, son traducidas por otros aficionados, asegura Angulo. Esta pasión lleva a algunos a estudiar japonés, ya sea por su propia cuenta, a través de academias o de forma profesional.
Aunque algunos tradicionalistas de la red despotricaron por las “malas influencias”, la idea del hechicero no era más que una estrategia para invitar a los usuarios a participar de la primera marcha zombi que se realiza en Colombia.
Juan Pablo Sánchez, Iván Henao y Andrés Gutiérrez, tres publicistas y amantes de las historias de zombis, tomaron la iniciativa para traer al país una idea que hasta el momento ya se había materializado en Inglaterra, España, Argentina y Estados Unidos, entre otros: lograr que cientos de personas marcharan disfrazadas al estilo de los muertos vivientes.
Con más desconfianza que certeza, se aventuraron a crear el grupo de Facebook llamado Gran Marcha Zombi. Su reducida expectativa les dio una sorpresa esa misma noche cuando se dieron cuenta de que ya habían reclutado a cerca de 200 usuarios. Hoy la cifra bordea los 2.800.
“Es increíble la cantidad de gente que pudimos convocar sólo con Facebook y el voz a voz”, asegura Juan Pablo Sánchez.
La cita es mañana a las ocho de la noche en la Plaza de Bolívar. Aprovechando el espacio del Septimazo, la marcha zombi irá hasta el Planetario Distrital y terminará con una fiesta en el Downtown 7 - 27.
Por lo pronto, los tres organizadores esperan que la totalidad de los miembros del grupo acudan a la marcha, y están en contacto con organizadores de países como Argentina, Venezuela y Chile para que en los próximos años hagan una movilización conjunta: La gran marcha zombi latinoamericana.
El festival, fue una iniciativa de los Helldogs, una banda de Psychobilly, que desde el año pasado se empeñó en organizar una fiesta rockera. El 31 de octubre se reúnen varias bandas de surf, hard rock y psychobilly para rendirle un homenaje a los muertos, este año la cita es el Club Loft. “El Halloween tradicionalmente es el día en que supuestamente se pueden unir los vivos y los muertos. La fiesta la organizamos para pasarla bien, no es una fiesta satánica ni nada de eso, simplemente la música la hace más oscura”, dice Rivero.
Diego Alejandro Alarcón y Lucía Camargo Rojas
Publicado en El Espectador, jueves 30 de octubre de 2008.
No habló de la ley de tierras, de la de víctimas o del desempleo. En su primera alocución quiso evidenciar, nada más y nada menos, que él diseñó y autorizó la Operación Sodoma. Por supuesto, su primera aparición ante todos los colombianos tenía que ser maestra y capitalizar un hecho positivo y qué mejor que el de seguridad, ese único ámbito en el que quiere demostrar que reemplaza al ex presidente Álvaro Uribe. La muerte del Mono Jojoy era una hazaña lo suficientemente trascendental e importante para la opinión pública como para que él apareciera en pantalla.
La profesionalización
Santos no busca estar y figurar en cada detalle, como lo hacía Uribe. Desde el primer momento seleccionó a un equipo lo suficientemente capacitado como para hacer un muy buen trabajo, con el fin de que él se convirtiera en el director de orquesta. “Cambió totalmente el rol. En lugar de ser el Rambo se convirtió en el organizador. Eso implica que la imagen se transforme y que se perciba una figura totalmente distinta”, explica Ómar Rincón, director de la especialización en Periodismo de la Universidad de los Andes.
Así, nombres como el de Juan Carlos Echeverry, ministro de hacienda, Maria Ángela Holguín, canciller y Juan Camilo Restrepo, ministro de agricultura, han adquirido gran protagonismo porque deben responder por sus actuaciones en el día a día. El presidente sólo aparecerá cuando se den los resultados. “En Santos hay un pragmatismo lógico y eso es fundamental. Él sabrá cuándo capitalizar elementos comunicativos a su favor y cuándo hará silencio”, explica Juan Carlos Gómez, director del Observatorio de Medios de la Universidad de la Sabana.
Es un modelo, al fin y al cabo, más sano estratégicamente para el primer mandatario, explica Alberto López Hermida, docente de la facultad de comunicación de la Universidad de los Andes de Santiago de Chile. “Cualquier traspié, problema o crisis que se presente no le estalla en la cara al propio presidente”.

Tanto así que esa clara delimitación de funciones no sólo se evidencia en cabeza de los ministros. También es clara en el protagonismo que empiezan a adquirir sus asesores comunicativos. Por eso escogió a Adriana Vargas, como vocera presidencial. A Juan Mesa, Alto Consejero para las Comunicaciones, como el encargado de la estrategia y la “marca” Santos; a John Jairo Ocampo como Secretario de Prensa y a Andrea Olano como presentadora de los informativos.
Aunque en Uribe existían al menos dos de estos cargos, al ex presidente no le interesaba que adquirieran protagonismo ni que los ciudadanos los tuvieran presentes. Sólo quería que lo recordaran a él. La centralización del proceso comunicativo era tan fuerte, que el anterior primer mandatario dirigía el show en las alocuciones y en los consejos comunales. Él decidía quién hablaba y buscaba que la cámara capturara su discurso de 10 horas sin ninguna interrupción.
En cambio en Santos comienza a haber una profesionalización extrema. Así, por ejemplo, los colombianos presenciaron cómo la maestra de ceremonia de la ley de víctimas fue Adriana Vargas y se han comenzado a familiarizar con la imagen de Andrea Olano, quien presenta los noticieros presidenciales y eventos como los acuerdos para la prosperidad.
Y es que los videos que aparecen ante los ciudadanos están editados y presentados por una comunicadora que narra lo sucedido en las reuniones y muestra algunas imágenes de las mismas. Es decir, se transforman los largos y aburridos encuentros en un formato de noticiero, más sucinto, claro y al grano. Más gerencial, más profesional.
De los consejos comunitarios a los acuerdos para la prosperidad
Pero por más que Santos quisiera dirigir funciones y ser el director de orquesta, no podía descartar del todo los modelos exitosos en materia comunicativa que dejaba Álvaro Uribe. Los consejos comunales, en particular, fueron una herramienta sumamente efectiva (Ver artículo “Uribe TV” en la edición No 70 de Cien días) que había que retomar pero con los cambios de liderazgo propios de cada nuevo presidente.
Así, se pasó de los consejos comunitarios a los acuerdos para la prosperidad, que son eventos sectoriales y más institucionalizados. Su objetivo consiste en dinamizar sectores como la agricultura, comercio, salud y vivienda en cada región, y se realizan cada semana.

A los acuerdos ya no asiste cualquier ciudadano. Santos no tiene interés en dialogar con el “pueblo” sobre cada puente, escuela o vivienda, como era característico de Uribe. Los participantes están cuidadosamente seleccionados: funcionarios, políticos y expertos en el sector elegido son quienes se sientan en las cinco mesas temáticas que preparan los diferentes ministerios para tener todo listo a la llegada del presidente.
Así, los viernes los participantes se reúnen en las mesas, exponen sus inquietudes y llenan matrices con problemas, soluciones, objetivos concretos y acuerdos pactados. El sábado hace entrada triunfal el primer mandatario y abre la plenaria con un resumen de las noticias destacadas de la semana. A continuación, hablan los gobernantes y el ministro y luego se da la palabra a un representante de cada una de las cinco mesas. Después de escuchar las propuestas de los asistentes, Santos opina, plantea compromisos y delega a una entidad del gobierno la función de tramitar las inquietudes.
Según explicó Miguel Peñaloza, Alto Consejero para las regiones y quien estuvo encargado de ejecutar los 306 consejos comunales, a Semana.com fue necesario pasar de los consejos a los acuerdos como una forma de obedecer a las diferencias de estilo entre los dos mandatarios.
"Uribe era un maestro de la improvisación, y Santos es un mago de la administración. Mientras el primero se sentía cómodo despachando en caliente, el segundo prefirió un formato técnico para "aterrizar" su plan de gobierno en temas específicos y frente a audiencias reducidas”.
La urna de cristal

Junto con la innovación en los acuerdos se cambió el formato de la comunicación presencial de Uribe a la Urna de cristal. El 6 de octubre Santos presentó la nueva herramienta como una “revolución de la participación ciudadana”.
“En el país avanzamos mucho durante el gobierno del presidente Uribe para llevar el gobierno a las regiones y lograr un diálogo directo con ellas. Pero tenemos que dar un paso más allá. Las tecnologías de las comunicaciones y la información, y la cobertura que hoy tienen, nos permiten establecer un diálogo directo con todos y cada uno de los colombianos, y debemos utilizarlas para lograrlo. Queremos que el pueblo tenga realmente el poder donde todos y cada uno de los 45 millones de colombianos puedan informarse, participar y colaborar en las decisiones del Gobierno”, explicó el presidente.
La urna es una página web en la que los ciudadanos pueden registrar sus propuestas y opiniones sobre la temática que se tratará en el siguiente acuerdo para la prosperidad. Las 20 preguntas o soluciones más votadas serán respondidas o analizadas por el presidente, ministros y funcionarios del gobierno durante la respectiva reunión del acuerdo y en el programa de televisión “Urna de cristal” que se emite los domingos por el canal Señal Institucional.
¿Cómo se definen las temáticas de la urna cada semana? ¿Hay algún filtro de las propuestas diferente de las 20 más votadas? ¿Se está respetando que sean las 20 más votadas o se hace otra edición? ¿Todos los ciudadanos realmente pueden acceder a la urna? ¿Cómo les ha ido –hasta ahora- con la implementación de esta herramienta? ¿Cuáles son sus beneficios para la relación entre gobierno y gobernados? Son algunas de las preguntas que Cien días quiso hacer al Alto Consejero de las Comunicaciones, Juan Mesa, con respecto a la implementación de la estrategia comunicativa de Santos pero, aunque se intentó concertar una cita durante más de un mes, no se tuvo una respuesta afirmativa.
Sin embargo, aunque no se tenga total claridad en cuanto al funcionamiento de la herramienta, desde ya se puede comenzar a evidenciar que la urna de cristal, de acuerdo con López Hermida, le da una sensación de participación a la ciudadanía. Faltaría ver hasta qué punto efectivamente hacer un click o escribir en la página se convierte en un hecho concreto. Lo que es cierto es que la creación de esta nueva manera de relación entre el presidente y los ciudadanos demuestra, de nuevo, el estilo de Santos: buscar las herramientas más modernas y profesionales para resolver problemas. Y, a su vez, su deseo de no tener que usar el voz a voz. ¿Para qué el cara a cara si podemos usar toda la última modernidad tecnológica?
En esencia, lo que se puede vislumbrar hasta ahora de la estrategia de comunicación de Santos, es que el modelo definitivamente cambió porque estamos ante otro tipo de liderazgo. Y eso está bien. Lo errado sería que hubiera permanecido. Para Rincón, “Uribe es una telenovela clásica, mexicana, de héroe vengativo que se apropia de la hembra, con villano, galán y heroína. En cambio Santos sería una novela coral, como la serie Lost, donde hay ocho o doce protagonistas pero él es el director”. Así, ha habido un cambio comunicativo en consonancia con un nuevo tipo de gobierno.◙
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*Lucía Camargo es periodista del equipo de comunicación del CINEP/PPP
Referencias:
Semana.com, 2010, “Los acuerdos de Santos” en Semana.com, Bogotá, septiembre 11.
Publicado en Cien días vistos por CINEP/PPP, No 71, noviembre 2010.
Para ver el artículo en PDF haga click aquí.
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Uribe Tevé
De cómo Álvaro Uribe manejó la comunicación durante sus dos mandatos presidenciales.
Por Lucía Camargo Rojas*

“Yo no leo los periódicos internacionales” dijo Álvaro Uribe Vélez, presidente de la República de Colombia desde el año 2002 hasta el 2010, luego de que en una rueda de prensa le preguntaran por un artículo del Washington Post en el que se señalaban presuntos vínculos entre el paramilitarismo y el hermano del mandatario.
Y es que Uribe no sólo demostró poca simpatía por los medios de comunicación extranjeros durante sus dos mandatos presidenciales, sino que demostró su preferencia por la radio –y específicamente las emisoras regionales– antes que la prensa. “A él no le gusta que lo editen” explica Mario Morales, director del campo de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad Javeriana. Por eso se inclina por la radio, “un medio caliente en donde tiene oportunidad de exponer sus ideas y que le permite tener una comunicación más directa”, comenta César Mauricio Velásquez, secretario de prensa de la Casa de Nariño desde el año 2007.
De hecho, en la carrera política de Álvaro Uribe ha sido indispensable el contacto directo con los ciudadanos. En la década de los 80 comenzó unos diálogos con los habitantes de Medellín que se fueron perfeccionando hasta crear los consejos comunitarios cuando fue gobernador de Antioquia. Reuniones en las que escuchaba los problemas o reclamos de los pobladores de
cada municipio y se comprometía a resolverlos. Con el correr de los años, y sus ocho años como cabeza del Gobierno, esta dinámica se convirtió en su herramienta comunicativa más eficaz.
Los consejos comunitarios
Todo empezaba con un grupo de funcionarios del gobierno que se dirigía al municipio en el que se realizaría el consejo. De acuerdo con Morales, ellos se encargaban de escuchar a los habitantes y conocer sus necesidades. Así, el presidente sabía previamente de qué se trataría la discusión y a la hora de recitar su discurso sorprendía a los asistentes porque tenía conocimiento de todos sus problemas.
En particular, según Velásquez, la Secretaría de Prensa se encargó de brindarle al presidente insumos para su discurso (como datos y hechos) que son los que pronunció a diestra y siniestra durante sus presentaciones. Cinco minutos antes del consejo su edecán le entregaba un pequeño cuaderno de notas que coloquialmente se conoció como “copialina” −y que en la jerga gubernamental se llamaba “Balance Scord Card Paisa”− (Peña, 2008, 65) en donde se escondían las cifras oficiales sobre todo tipo de temas: salud, educación, seguridad, etc.
Una fugaz revisión de la “copialina” le permitió a Uribe tener las cifras en la cabeza y recitarlas a su antojo. Datos y argumentos, mezclados con su conocimiento de los problemas de la población y su discurso directo, paternalista y cercano dieron como resultado una alocución que pocos se atrevieron a refutar.
Pero no sólo se trataba de recitar un discurso o el mismo estribillo que los colombianos oyeron una y otra vez durante ocho años y que parece haber quedado grabado en el inconsciente colectivo: “seguridad democrática, confianza inversionista, cohesión social”. También se concibió el consejo como una puesta en escena en donde Uribe encarnaba al presentador de televisión y los asistentes se convirtieron en sus televidentes. Omar Rincón, docente de la especialización de periodismo de la U. de los Andes, afirma en su artículo ‘Cuando gobernar es una emoción televisiva’ que el primer mandatario logró convertirse en “el protagonista del drama que se llama Colombia”.
Así, Rincón asegura que en los consejos Uribe “dejó de ser presidente y se convirtió en presentador de TV, condujo el programa, dio la palabra, creó soluciones y delegó responsabilidades. Gobierno en vivo y en directo. El televidente-pueblo sintió que el conductor Uribe le estaba solucionando sus problemas y que gobernó para ellos y ellas. Soluciones simbólicas y mágicas aparecieron para los problemas reales; no importaba que la solución real nunca llegara, simbólicamente el problema estaba resuelto" (Ver video Especial Consejo comunal No 300).

Y es que se logró crear la imagen de pertinencia de los consejos: ante una necesidad -que el gobierno conocía previamente- aparecía el responsable. “Si la gente quería un puente, se
presentaba el ministro de transporte. Pero si necesitaban un puesto de salud, quien viajaba al municipio era el ministro de protección social”, explica Morales (Ver videos 1, 2 y 3).
Luego de la exposición del presidente hablaban los mandatarios locales, después los ministros y por último los asistentes, quienes hacían sus preguntas, comentarios, inquietudes o reclamos. Si ameritaba, como conclusión del encuentro se definía una tarea y, en un acta, se escribían los responsables. Todo quedaba registrado en los medios porque se transmitía a través del canal institucional, sagradamente, cada sábado. Posteriormente la oficina de regiones de la presidencia les hacía seguimiento a las tareas. Según Velásquez, el gobierno finaliza con 70% de los compromisos cumplidos y los demás quedan en proceso para que los resuelva el próximo mandatario. “Nada de lo que se definió en un consejo comunitario quedó en el olvido”. Por eso asegura con orgullo que “el resultado de esos eventos es un éxito total”.
La estrategia comunicativa
Jaime Bermúdez, canciller desde el año 2008 y asesor de comunicaciones en el primer periodo del mandato de Uribe, explicó hace cinco años en una entrevista concedida a Juan Carlos Gómez, director del Observatorio de Medios de la Universidad de la Sabana, que la estrategia comunicativa de ese entonces se resumía en tres momentos básicos. El primero, decirle siempre la verdad al país. El segundo, tolerancia absoluta con la crítica y el tercero, firmeza con la política de seguridad democrática.
De acuerdo con Velásquez, esa estrategia se transformó en el segundo mandato de Uribe. “Hay un principio que se mantuvo: el de comunicar la verdad. Los otros dos se fueron nutriendo de unos valores más apegados a la comunicación política que consisten en la responsabilidad del gobierno a la hora de informar y la comunicación directa con el ciudadano”.
A esto se le añade un objetivo claro de lograr un posicionamiento de la imagen positiva del presidente como aquel mandatario fuerte que vela por los intereses de los ciudadanos y quien está llamado a ser el guardián de la seguridad democrática. Tanto así que uno de los puntos claves que logró el gobierno Uribe a través de las comunicaciones internas fue el de conectar y estandarizar todas las entidades e instituciones del Estado en torno a un sólo objetivo: trabajar para consolidar la política de seguridad democrática (Peña, 2008, 101).
Las comunicaciones externas tuvieron el mismo propósito sólo que se enfocaron en dar a conocer las acciones del gobierno en el ámbito militar y político, mediante el uso de los medios masivos de comunicación. Ruedas de prensa, discursos televisivos, apariciones en radios regionales y, por supuesto, consejos comunitarios (Peña, 2008, 100).
En cuanto a las situaciones críticas, que podían empobrecer la imagen del primer mandatario, se manejó un protocolo mínimo que partió del comité de crisis (un equipo cercano al presidente). De acuerdo con Velásquez, se realizaban las consultas respectivas con los protagonistas, se analizaba la situación, se planteaban conclusiones y se verificaba cuál es la mejor oportunidad para comunicarlas. “Más que rápida, la respuesta debía ser completa, veraz y responsable”.

Una novedad en el gobierno Uribe consistió en que siempre tuvo la intención de enfrentar cualquier crisis comunicativa de manera personal y directa, lo cual, según Gómez, le produjo muchos réditos políticos. Y junto con el lenguaje cercano, íntimo, que parecía hablar de igual a igual (en diminutivo, que conoce el nombre de cada uno de sus interlocutores, con poncho incluido en los consejos, etc.) se vio como un presidente que se preocupaba por satisfacer las necesidades de sus ciudadanos.
Pero, además, como insistió de manera reiterativa en que hay un enemigo, el narcoterrorismo, y que él lo podía enfrentar, la audiencia se sintió protegida. Un elemento fundamental en el proceso comunicativo. Sin embargo, Gómez aclara que también se usó el enemigo de acuerdo con la conveniencia. “A veces era muy fuerte y entonces necesitábamos a Uribe y a la seguridad democrática. Pero otras ese agresor era débil, porque el presidente y las Fuerzas Armadas lo han golpeado”.
En fin, lo innegable es que durante ocho años el gobierno Uribe demostró tener un carácter metódico y operativo, lo que hizo que todas las acciones estuvieran estructuradas y nada ocurriera por casualidad. Sin resultados impredecibles (Peña, 2008, 65). Afirmación con la que concuerda Velásquez, quien explica cómo “logramos estar al ritmo nuestro y no al de los medios. Nunca improvisamos nada. Todo estaba estudiado y se analizaba”.
Pero lo más significativo del régimen de comunicación política de Uribe fue su facilidad no sólo de producir el mensaje sino también de serlo. Él “protagonizó los procesos comunicativos, estableció una interacción permanente con sus gobernados, se convirtió en el depositario permanente de la verdad, de esa verdad que en otros tiempos –en aras de informar con objetividad- buscaban los periodistas. El Presidente Uribe, en virtud de su estilo de gobierno, prefirió eliminar intermediarios y asumir las funciones de periodista en los procesos de comunicación con sus gobernados; indagar, entrevistar, buscar la verdad y presentar –su verdad- de la manera más transparente posible para que sus audiencias se informaran, para que sus receptores creyeran, para que la opinión de sus gobernados fuera favorable” (Gómez, 2005, 121).

Resultado. Desapareció el papel del periodista. No sólo se contentó con ser el protagonista, el héroe o el presentador. También fue el encargado de decidir qué se pregunta. Y, por supuesto, qué se responde. Entonces, se produjeron los hechos, diseñados y estructurados para que los medios hicieran eco de ellos con el objetivo claro de que la opinión pública los hiciera propios y reaccionara favorablemente a los intereses del gobierno.
Por eso el contacto directo. Para impedir que los periodistas se convirtieran en intermediarios. No extraña, entonces, la afirmación de Velásquez en el Manual de Estilo de la Presidencia: “El desarrollo de un Estado Comunitario, promovido por el presidente Uribe, también ha planteado nuevos desafíos comunicativos que van más allá del clásico esquema de la relación Gobierno y gobernados. Muchos y nuevos canales de comunicación del Presidente con los ciudadanos han sido explorados. Hoy, la figura presidencial va de la mano con los ciudadanos, el Presidente es el mensaje y su cercanía con los colombianos ha superado intermediarios” (Presidencia de la República, 2008, 12).
A esto se le añade que el mensaje se produjo una y otra vez tal y como ocurre en cualquier campaña política. De hecho, según Omar Rincón, los presidentes latinoamericanos no gobiernan sino que permanecen en campaña. Y como siempre estuvo en campaña hizo uso de las artimañas publicitarias para que su imagen y su política permanecieran. “No existió oportunidad que el presidente no aprovechara para hacer publicidad de sus cometidos, sus logros y su política de seguridad democrática” (Peña, 2008, 80). Incluso, es posible afirmar que en el gobierno Uribe se hizo uso de los 11 principios de la propaganda que usó Goebbles en el régimen de Hitler (Ver recuadro).
Entre los rumores políticos, es conocida la obsesión de Uribe por los índices de popularidad. Según Gómez, “cuando en las mediciones caía su popularidad, el mandatario produjo hechos mediáticos que le ayudaban a recuperar el terreno perdido” (2005, 118). Sin embargo, Velásquez se apresura a desmentir esta afirmación. “En primer lugar, el presidente nunca cayó significativamente en ninguna encuesta. Así que uno no puede decir que haya coincidencias entre una cifra baja en popularidad y un hecho mediático. Acá no tenemos cálculos de ese estilo”. No obstante, el secretario de prensa confirmó que existió una oficina en presidencia encargada específicamente de hacer y analizar esos sondeos de opinión.
¡Bienvenida la crítica!
Camila Zuluaga, periodista de la W, escribió hace pocas semanas en twitter: “se terminan ocho años de la era Uribe y ¡NUNCA logramos los periodistas que nos responda las preguntas!”. Cuando los comunicadores le hicieron preguntas inquisidoras y trataron de confrontarlo, Uribe se puso bravo, miraba a los ojos y lograba que los periodistas se intimidaran y dudaran si preguntar o no, explica Morales. “Todos los periodistas le hicieron preguntas pero Uribe se preguntó y se contestó”. “Él dice las cosas directamente a los periodistas y es frentero” —comenta Velásquez— “pero nunca nos hizo tener que llamar a un medio a rectificar o eliminar una información”.

De cómo Álvaro Uribe manejó la comunicación durante sus dos mandatos presidenciales.
Por Lucía Camargo Rojas*

“Yo no leo los periódicos internacionales” dijo Álvaro Uribe Vélez, presidente de la República de Colombia desde el año 2002 hasta el 2010, luego de que en una rueda de prensa le preguntaran por un artículo del Washington Post en el que se señalaban presuntos vínculos entre el paramilitarismo y el hermano del mandatario.
Y es que Uribe no sólo demostró poca simpatía por los medios de comunicación extranjeros durante sus dos mandatos presidenciales, sino que demostró su preferencia por la radio –y específicamente las emisoras regionales– antes que la prensa. “A él no le gusta que lo editen” explica Mario Morales, director del campo de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad Javeriana. Por eso se inclina por la radio, “un medio caliente en donde tiene oportunidad de exponer sus ideas y que le permite tener una comunicación más directa”, comenta César Mauricio Velásquez, secretario de prensa de la Casa de Nariño desde el año 2007.
De hecho, en la carrera política de Álvaro Uribe ha sido indispensable el contacto directo con los ciudadanos. En la década de los 80 comenzó unos diálogos con los habitantes de Medellín que se fueron perfeccionando hasta crear los consejos comunitarios cuando fue gobernador de Antioquia. Reuniones en las que escuchaba los problemas o reclamos de los pobladores de
cada municipio y se comprometía a resolverlos. Con el correr de los años, y sus ocho años como cabeza del Gobierno, esta dinámica se convirtió en su herramienta comunicativa más eficaz.
Los consejos comunitarios
Todo empezaba con un grupo de funcionarios del gobierno que se dirigía al municipio en el que se realizaría el consejo. De acuerdo con Morales, ellos se encargaban de escuchar a los habitantes y conocer sus necesidades. Así, el presidente sabía previamente de qué se trataría la discusión y a la hora de recitar su discurso sorprendía a los asistentes porque tenía conocimiento de todos sus problemas.
En particular, según Velásquez, la Secretaría de Prensa se encargó de brindarle al presidente insumos para su discurso (como datos y hechos) que son los que pronunció a diestra y siniestra durante sus presentaciones. Cinco minutos antes del consejo su edecán le entregaba un pequeño cuaderno de notas que coloquialmente se conoció como “copialina” −y que en la jerga gubernamental se llamaba “Balance Scord Card Paisa”− (Peña, 2008, 65) en donde se escondían las cifras oficiales sobre todo tipo de temas: salud, educación, seguridad, etc.
Una fugaz revisión de la “copialina” le permitió a Uribe tener las cifras en la cabeza y recitarlas a su antojo. Datos y argumentos, mezclados con su conocimiento de los problemas de la población y su discurso directo, paternalista y cercano dieron como resultado una alocución que pocos se atrevieron a refutar.
Pero no sólo se trataba de recitar un discurso o el mismo estribillo que los colombianos oyeron una y otra vez durante ocho años y que parece haber quedado grabado en el inconsciente colectivo: “seguridad democrática, confianza inversionista, cohesión social”. También se concibió el consejo como una puesta en escena en donde Uribe encarnaba al presentador de televisión y los asistentes se convirtieron en sus televidentes. Omar Rincón, docente de la especialización de periodismo de la U. de los Andes, afirma en su artículo ‘Cuando gobernar es una emoción televisiva’ que el primer mandatario logró convertirse en “el protagonista del drama que se llama Colombia”.
Así, Rincón asegura que en los consejos Uribe “dejó de ser presidente y se convirtió en presentador de TV, condujo el programa, dio la palabra, creó soluciones y delegó responsabilidades. Gobierno en vivo y en directo. El televidente-pueblo sintió que el conductor Uribe le estaba solucionando sus problemas y que gobernó para ellos y ellas. Soluciones simbólicas y mágicas aparecieron para los problemas reales; no importaba que la solución real nunca llegara, simbólicamente el problema estaba resuelto" (Ver video Especial Consejo comunal No 300).

Y es que se logró crear la imagen de pertinencia de los consejos: ante una necesidad -que el gobierno conocía previamente- aparecía el responsable. “Si la gente quería un puente, se
presentaba el ministro de transporte. Pero si necesitaban un puesto de salud, quien viajaba al municipio era el ministro de protección social”, explica Morales (Ver videos 1, 2 y 3).
Luego de la exposición del presidente hablaban los mandatarios locales, después los ministros y por último los asistentes, quienes hacían sus preguntas, comentarios, inquietudes o reclamos. Si ameritaba, como conclusión del encuentro se definía una tarea y, en un acta, se escribían los responsables. Todo quedaba registrado en los medios porque se transmitía a través del canal institucional, sagradamente, cada sábado. Posteriormente la oficina de regiones de la presidencia les hacía seguimiento a las tareas. Según Velásquez, el gobierno finaliza con 70% de los compromisos cumplidos y los demás quedan en proceso para que los resuelva el próximo mandatario. “Nada de lo que se definió en un consejo comunitario quedó en el olvido”. Por eso asegura con orgullo que “el resultado de esos eventos es un éxito total”.
La estrategia comunicativa
Jaime Bermúdez, canciller desde el año 2008 y asesor de comunicaciones en el primer periodo del mandato de Uribe, explicó hace cinco años en una entrevista concedida a Juan Carlos Gómez, director del Observatorio de Medios de la Universidad de la Sabana, que la estrategia comunicativa de ese entonces se resumía en tres momentos básicos. El primero, decirle siempre la verdad al país. El segundo, tolerancia absoluta con la crítica y el tercero, firmeza con la política de seguridad democrática.
De acuerdo con Velásquez, esa estrategia se transformó en el segundo mandato de Uribe. “Hay un principio que se mantuvo: el de comunicar la verdad. Los otros dos se fueron nutriendo de unos valores más apegados a la comunicación política que consisten en la responsabilidad del gobierno a la hora de informar y la comunicación directa con el ciudadano”.
A esto se le añade un objetivo claro de lograr un posicionamiento de la imagen positiva del presidente como aquel mandatario fuerte que vela por los intereses de los ciudadanos y quien está llamado a ser el guardián de la seguridad democrática. Tanto así que uno de los puntos claves que logró el gobierno Uribe a través de las comunicaciones internas fue el de conectar y estandarizar todas las entidades e instituciones del Estado en torno a un sólo objetivo: trabajar para consolidar la política de seguridad democrática (Peña, 2008, 101).
Las comunicaciones externas tuvieron el mismo propósito sólo que se enfocaron en dar a conocer las acciones del gobierno en el ámbito militar y político, mediante el uso de los medios masivos de comunicación. Ruedas de prensa, discursos televisivos, apariciones en radios regionales y, por supuesto, consejos comunitarios (Peña, 2008, 100).
En cuanto a las situaciones críticas, que podían empobrecer la imagen del primer mandatario, se manejó un protocolo mínimo que partió del comité de crisis (un equipo cercano al presidente). De acuerdo con Velásquez, se realizaban las consultas respectivas con los protagonistas, se analizaba la situación, se planteaban conclusiones y se verificaba cuál es la mejor oportunidad para comunicarlas. “Más que rápida, la respuesta debía ser completa, veraz y responsable”.

Una novedad en el gobierno Uribe consistió en que siempre tuvo la intención de enfrentar cualquier crisis comunicativa de manera personal y directa, lo cual, según Gómez, le produjo muchos réditos políticos. Y junto con el lenguaje cercano, íntimo, que parecía hablar de igual a igual (en diminutivo, que conoce el nombre de cada uno de sus interlocutores, con poncho incluido en los consejos, etc.) se vio como un presidente que se preocupaba por satisfacer las necesidades de sus ciudadanos.
Pero, además, como insistió de manera reiterativa en que hay un enemigo, el narcoterrorismo, y que él lo podía enfrentar, la audiencia se sintió protegida. Un elemento fundamental en el proceso comunicativo. Sin embargo, Gómez aclara que también se usó el enemigo de acuerdo con la conveniencia. “A veces era muy fuerte y entonces necesitábamos a Uribe y a la seguridad democrática. Pero otras ese agresor era débil, porque el presidente y las Fuerzas Armadas lo han golpeado”.
En fin, lo innegable es que durante ocho años el gobierno Uribe demostró tener un carácter metódico y operativo, lo que hizo que todas las acciones estuvieran estructuradas y nada ocurriera por casualidad. Sin resultados impredecibles (Peña, 2008, 65). Afirmación con la que concuerda Velásquez, quien explica cómo “logramos estar al ritmo nuestro y no al de los medios. Nunca improvisamos nada. Todo estaba estudiado y se analizaba”.
Pero lo más significativo del régimen de comunicación política de Uribe fue su facilidad no sólo de producir el mensaje sino también de serlo. Él “protagonizó los procesos comunicativos, estableció una interacción permanente con sus gobernados, se convirtió en el depositario permanente de la verdad, de esa verdad que en otros tiempos –en aras de informar con objetividad- buscaban los periodistas. El Presidente Uribe, en virtud de su estilo de gobierno, prefirió eliminar intermediarios y asumir las funciones de periodista en los procesos de comunicación con sus gobernados; indagar, entrevistar, buscar la verdad y presentar –su verdad- de la manera más transparente posible para que sus audiencias se informaran, para que sus receptores creyeran, para que la opinión de sus gobernados fuera favorable” (Gómez, 2005, 121).

Resultado. Desapareció el papel del periodista. No sólo se contentó con ser el protagonista, el héroe o el presentador. También fue el encargado de decidir qué se pregunta. Y, por supuesto, qué se responde. Entonces, se produjeron los hechos, diseñados y estructurados para que los medios hicieran eco de ellos con el objetivo claro de que la opinión pública los hiciera propios y reaccionara favorablemente a los intereses del gobierno.
Por eso el contacto directo. Para impedir que los periodistas se convirtieran en intermediarios. No extraña, entonces, la afirmación de Velásquez en el Manual de Estilo de la Presidencia: “El desarrollo de un Estado Comunitario, promovido por el presidente Uribe, también ha planteado nuevos desafíos comunicativos que van más allá del clásico esquema de la relación Gobierno y gobernados. Muchos y nuevos canales de comunicación del Presidente con los ciudadanos han sido explorados. Hoy, la figura presidencial va de la mano con los ciudadanos, el Presidente es el mensaje y su cercanía con los colombianos ha superado intermediarios” (Presidencia de la República, 2008, 12).
A esto se le añade que el mensaje se produjo una y otra vez tal y como ocurre en cualquier campaña política. De hecho, según Omar Rincón, los presidentes latinoamericanos no gobiernan sino que permanecen en campaña. Y como siempre estuvo en campaña hizo uso de las artimañas publicitarias para que su imagen y su política permanecieran. “No existió oportunidad que el presidente no aprovechara para hacer publicidad de sus cometidos, sus logros y su política de seguridad democrática” (Peña, 2008, 80). Incluso, es posible afirmar que en el gobierno Uribe se hizo uso de los 11 principios de la propaganda que usó Goebbles en el régimen de Hitler (Ver recuadro).
Entre los rumores políticos, es conocida la obsesión de Uribe por los índices de popularidad. Según Gómez, “cuando en las mediciones caía su popularidad, el mandatario produjo hechos mediáticos que le ayudaban a recuperar el terreno perdido” (2005, 118). Sin embargo, Velásquez se apresura a desmentir esta afirmación. “En primer lugar, el presidente nunca cayó significativamente en ninguna encuesta. Así que uno no puede decir que haya coincidencias entre una cifra baja en popularidad y un hecho mediático. Acá no tenemos cálculos de ese estilo”. No obstante, el secretario de prensa confirmó que existió una oficina en presidencia encargada específicamente de hacer y analizar esos sondeos de opinión.
¡Bienvenida la crítica!
Camila Zuluaga, periodista de la W, escribió hace pocas semanas en twitter: “se terminan ocho años de la era Uribe y ¡NUNCA logramos los periodistas que nos responda las preguntas!”. Cuando los comunicadores le hicieron preguntas inquisidoras y trataron de confrontarlo, Uribe se puso bravo, miraba a los ojos y lograba que los periodistas se intimidaran y dudaran si preguntar o no, explica Morales. “Todos los periodistas le hicieron preguntas pero Uribe se preguntó y se contestó”. “Él dice las cosas directamente a los periodistas y es frentero” —comenta Velásquez— “pero nunca nos hizo tener que llamar a un medio a rectificar o eliminar una información”.

Es que no tuvo que hacerlo. Generalmente él era quien producía la chiva. Por eso también aparecía en pantalla mucho antes de que los medios lo registraran. Una estrategia de la propaganda política, según Morales: el que pega primero, pega dos veces. “Él aparecía primero y, antes de que respondiera la oposición, ya había cambiado de tema. Estaba con otra noticia más grande y distinta. De tal manera que cuando la oposición respondía parecía fuera de lugar, porque ya era una cosa del pasado”.
Así, Uribe se convirtió, tal vez, en uno de los mandatarios colombianos que mejor supo manejar las estrategias comunicativas a su favor. Escándalos como las chuzadas del DAS, la parapolítica, las violaciones a los derechos humanos, etc., se lograron apaciguar gracias a una estrategia montada para consolidar la marca Uribe y su política de seguridad democrática, y su habilidad para tener su propio ritmo antes que someterse al de los medios (por eso se ofuscó cuando le ganaron, como en el ya citado caso del Washington Post).
Le apostó a la comunicación directa, el discurso paternalista y el excesivo manejo de las cifras, lo que le ha permitido llegar a los ciudadanos antes que cualquier otro medio, conocer lo que querían y resolverlo de inmediato. Curas que le dieron votos y le impidieron bajar en popularidad pero que, a la hora del té, simplemente respondieron a una política de lo elemental. Se le daba a la gente su puente, su escuela o su puesto de salud (lo micro) pero no se resolvieron los problemas macro, entre otras razones, porque las grandes reformas no producen historias mediáticas ni votos.
Y lo más asombroso. La construcción de la realidad previa a cualquier medio de comunicación permitió que él fuera y produjera la noticia. Colombia lleva ocho años al son de la historia que ha querido crear Álvaro Uribe Vélez porque ni siquiera los medios llegaron antes que él y porque muy pocos periodistas atrevieron a confrontarlo, entre otras razones, porque quienes lo hicieron fueron tildados de “traidores a la patria”.
Por eso no extraña que, entre sus múltiples tareas como ex presidente, se encuentren la de ejercer el periodismo y montar un conglomerado de medios a favor de su política que, muy seguramente, estarán integrados por programas de radio y TV (ya se sabe su poca simpatía con la prensa). Uribe ha demostrado entender a cabalidad que la estrategia comunicativa es fundamental a la hora de hacer política y permanecer en campaña. La utilizó de manera eficaz durante ocho años.◙
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* Periodista del equipo de comunicación CINEP/PPP
Referencias:
Gómez, Juan Carlos, 2005, Del régimen de comunicación política en el gobierno del presidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez: un estudio de caso, [tesis de maestría], Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, Maestría en Estudios Políticos.
Peña Preciado, Claudia Fernanda, 2008, Comunicación Política y Política de Comunicación Organizacional en la PSD del Gobierno de Álvaro Uribe Vélez, [trabajo de grado], Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, Comunicación Social.
Presidencia de la República, Secretaría de Prensa, 2009, Manual de Estilo, Bogotá, Imprenta Nacional.
Rincón, Omar, 2006, ‘Cuando gobernar es una emoción televisiva’, La insignia. Diario independiente Iberoamericano.Así, Uribe se convirtió, tal vez, en uno de los mandatarios colombianos que mejor supo manejar las estrategias comunicativas a su favor. Escándalos como las chuzadas del DAS, la parapolítica, las violaciones a los derechos humanos, etc., se lograron apaciguar gracias a una estrategia montada para consolidar la marca Uribe y su política de seguridad democrática, y su habilidad para tener su propio ritmo antes que someterse al de los medios (por eso se ofuscó cuando le ganaron, como en el ya citado caso del Washington Post).
Le apostó a la comunicación directa, el discurso paternalista y el excesivo manejo de las cifras, lo que le ha permitido llegar a los ciudadanos antes que cualquier otro medio, conocer lo que querían y resolverlo de inmediato. Curas que le dieron votos y le impidieron bajar en popularidad pero que, a la hora del té, simplemente respondieron a una política de lo elemental. Se le daba a la gente su puente, su escuela o su puesto de salud (lo micro) pero no se resolvieron los problemas macro, entre otras razones, porque las grandes reformas no producen historias mediáticas ni votos.
Y lo más asombroso. La construcción de la realidad previa a cualquier medio de comunicación permitió que él fuera y produjera la noticia. Colombia lleva ocho años al son de la historia que ha querido crear Álvaro Uribe Vélez porque ni siquiera los medios llegaron antes que él y porque muy pocos periodistas atrevieron a confrontarlo, entre otras razones, porque quienes lo hicieron fueron tildados de “traidores a la patria”.
Por eso no extraña que, entre sus múltiples tareas como ex presidente, se encuentren la de ejercer el periodismo y montar un conglomerado de medios a favor de su política que, muy seguramente, estarán integrados por programas de radio y TV (ya se sabe su poca simpatía con la prensa). Uribe ha demostrado entender a cabalidad que la estrategia comunicativa es fundamental a la hora de hacer política y permanecer en campaña. La utilizó de manera eficaz durante ocho años.◙
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* Periodista del equipo de comunicación CINEP/PPP
Referencias:
Gómez, Juan Carlos, 2005, Del régimen de comunicación política en el gobierno del presidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez: un estudio de caso, [tesis de maestría], Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, Maestría en Estudios Políticos.
Peña Preciado, Claudia Fernanda, 2008, Comunicación Política y Política de Comunicación Organizacional en la PSD del Gobierno de Álvaro Uribe Vélez, [trabajo de grado], Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, Comunicación Social.
Presidencia de la República, Secretaría de Prensa, 2009, Manual de Estilo, Bogotá, Imprenta Nacional.
Publicado en revista Cien días vistos por CINEP/PPP No 70. Agosto 2010
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Infidelidad virtual
La historia de una pareja inglesa que se divorció después de que ella descubriera que su esposo le era infiel en el juego interactivo ‘Second life’. Distintos medios compiten por la primicia con jugosas ofertas.
Esta semana el periodista Steven Morris, del diario inglés The Guardian, publicó una noticia que le dio la vuelta al mundo: los esposos Amy Taylor y David Pollard decidieron divorciarse, luego de que ella descubriera que él le era infiel en el mundo virtual conocido como Second life. Ahora, Pollard está comprometido con su nueva pareja, una mujer de Arkansas llamada Linda Brinkey, a quien nunca ha visto personalmente.La historia sorprendió a lectores y periodistas a la vez que revivió el debate sobre dónde comienza y termina la infidelidad.
Taylor y Pollard se conocieron en un chat, se enamoraron y ella se mudó de Londres a Newquay para vivir con él. Continuaron su relación en la vida real y decidieron llevarla a Second life, el juego de computador interactivo en el que sus participantes deben crear una especie de alter ego, conocido como avatar, y quien debe trabajar para obtener sus propios bienes y dinero.
Taylor llamó a su avatar club DJ Laura Skye, mientras que Pollard quiso ser conocido como Dave Barmy. Todo iba muy bien en la relación (la virtual y la real), hasta que Taylor se levantó de una siesta y sorprendió a su esposo siéndole infiel con una prostituta virtual. Como era la primera vez, decidió darle una segunda oportunidad. Sin embargo, puso a prueba a su marido al crear un nuevo avatar femenino llamado Markie Macdonald, quien buscó seducir a Barmy, aunque éste se resistió inmediatamente.
Taylor estaba tranquila hasta que se percató de cómo su esposo estaba chateando con otra mujer, esta vez una norteamericana, y segura de que en este caso sí se trataba de una relación amorosa, buscó cortar por lo sano y le pidió el divorcio en la vida real. Pollard, por su parte, aceptó que había creado una relación profunda con Linda Brinkey, al punto de que hoy en día están comprometidos.
Reporteros virtuales
Pero la historia de Pollard y Taylor no paró ahí. Luego de que se publicara el artículo, medios de comunicación del mundo entero viajaron hasta Newquay buscando que los esposos les concedieran una entrevista, a lo cual ellos se negaron rotundamente. Sin embargo, periodistas de la agencia South West News entendieron que una historia virtual debía obtenerse de forma virtual, por lo que crearon unos avatares con el objetivo de obtener a como diera lugar la nota y, de paso, crear una nueva forma de hacer periodismo.Así, mientras había reporteros que esperaban con esmero que Taylor les abriera la puerta de su casa, su avatar estaba revelando la tan ansiada historia a Meggy Paulse, el alter ego de una funcionaria de South West News, quien explicó que Laura Skye era mucho más confiada y desinhibida en el juego que en la vida real.
Mientras tanto el reportero Paul Adcock abordó a Barmy a través del personaje Jashley Gothley y, aunque acepta que fue difícil debido a que no conocía las peripecias de Second life, logró que el protagonista de la historia le revelara todos los detalles vía telefónica y, además, aceptara posar para unas fotos junto con su nueva novia.
Pero Taylor, Pollard, Skye y Barmy se percataron de la importancia de su historia y no sólo fueron cautelosos antes de revelarla, sino que empezaron a cobrar por ella. Así, después de mucho negociar con los reporteros de South West, aceptaron que se publicaran algunas citas, pero la novela sólo será revelada en su totalidad en un el periódico que les prometió la mejor oferta monetaria.
Aunque los de South West sólo consiguieron parte de la historia, la experiencia les ha hecho plantearse la posibilidad de abrir una agencia de noticias on-line en el mundo virtual de Second life. Así, lo que en principio fue una infidelidad virtual, se convirtió en una ganancia real y dio paso para que se creara la posibilidad de un periodismo virtual.
¿Infidelidad real?
La historia de Pollard y Taylor plantea la pregunta de si efectivamente se puede ser infiel de forma virtual. Por eso, El Espectador consultó al sexólogo y terapeuta de la Clínica Colombiana de la Sexualidad, Familia y Pareja Fernando Bohórquez, quien explicó que es necesario hacer una diferencia entre la infidelidad virtual y la real, pues considera que todos los seres humanos, a través de su imaginación, han sido infieles. Sin embargo, para el sexólogo, esa infidelidad virtual no debe equipararse a la real, pues entonces la persona que se imagina con otra, estaría en la misma categoría que quien no fue capaz de controlarse y cometió una infidelidad real.
Desafortunada coincidencia
En octubre 17 de 2007, algunos medios virtuales registraron la noticia de un hombre y una mujer serbios que tiempo después de iniciar una relación a través de internet descubrieron que en la vida real eran esposos. Mientras en la vida real su relación estaba plagada de problemas y discusiones, en el mundo virtual compartían un gran cariño, utilizaban sobrenombres amorosos y cada uno le servía al otro de confidente de sus frustraciones y deseos.
Como la relación virtual cada vez cobraba más fuerza, decidieron conocerse. Fue entonces cuando descubrieron que eran víctimas de una increíble coincidencia. Tras el encuentro tomaron la decisión de separarse.
Otros casos insólitos
El año pasado un tribunal egipcio negó el divorcio a una mujer que pretendía separarse de su esposo, porque éste sufría de estrabismo (ojos desviados) y cuando se quitaba las gafas ella se intimidaba. El tribunal no aceptó las razones de la mujer y negó la solicitud. Meses mas tarde, otra mujer egipcia solicitó a las autoridades disolver la unión con su esposo alegando “incompatibilidad de olores”. Aunque en principio los jueces no creyeron en su argumento, cuando el hombre se presentó en la Corte comprendieron al instante a qué se refería la angustiada mujer. En este caso la mujer fue respaldada por la justicia.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en El Espectador, domingo 16 de noviembre de 2008.
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Fotografía: Herminso Ruiz-El EspectadorNoche del horror
Cuando se piensa en el 31 de octubre generalmente se vienen a la cabeza los dulces, el triqui triqui y los disfraces. Sin embargo, hay quienes prefieren vivir el Halloween de una forma diferente y con un sello particular.
El Espectador encontró tres nuevas tendencias para pasar la noche de brujas que van desde lo más terrorífico hasta los disfraces que buscan caracterizar a determinados personajes de series animadas japonesas.
Si las cosas salen como están pensadas, 2.800 zombis marcharán mañana por las calles bogotanas; un grupo de rockeros se reunirá para rendirle un homenaje a los muertos y aficionados a los cómics japoneses realizarán una fiesta, el próximo 8 de noviembre, para encarnar personajes como Goku, Naruto o Ranma 1/2.
El Halloween de los otakus
En medio de la discoteca Revolution bar, en Bogotá, se puede ver a Gran Saiyaman y Frezzer (de la serie Dragon Ball Z), a los miembros del Clan Akatsoki (de Naruto), a Lenalee (de D.Gray-man), caminando, bailando y tomándose fotos. Mientras otros jóvenes, que se encuentran sentados en sus mesas, los observan detenidamente con el fin de juzgar si el disfraz es lo suficientemente bueno y, simultáneamente, tararean la música de un grupo que interpreta, en su idioma original, las bandas sonoras de los dibujos animados de procedencia japonesa, más conocidos como anime.Si no le suenan estos nombres, seguramente es porque no está inmerso en el mundo del anime, a diferencia de los más de 700 jóvenes bogotanos (de acuerdo con las cifras de los grupos de Facebook) que, en general, se encuentran entre los 14 y 30 años y que se denominan a sí mismos como otakus. Según Angélica Castrillón, estudiante de Lenguas Modernas de la Javeriana y organizadora de la quinta Semana Cultural Japonesa de esa universidad, el término identifica a todo individuo que es aficionado tanto al anime como al manga.
Son los otakus quienes participan en las fiestas conocidas como Cosplay, eventos que surgieron a mediados de los años 70 en Japón y que se replicaron en nuestro país desde los años 90, aclara David Angulo, director ejecutivo de Kanzen, revista especializada en anime. En estos eventos, los otakus buscan disfrazarse de su personaje predilecto y apropiarse del papel para que cualquiera pueda reconocerlo y sentir que prácticamente salió de la pantalla.
Por ejemplo, Daniela Castiblanco, estudiante de Diseño Gráfico de LaSalle College, explica que duró una semana confeccionando el disfraz para el Cosplay que se celebró el sábado pasado, porque “es chévere meterse en el rol de un personaje que a uno le gusta e identificar sus mañas y movimientos hasta poder actuar como él. Me encanta venir a estas fiestas a cantar las canciones, que las sé de memoria. Pero lo que más me gusta es la cultura japonesa: sus dibujos, las ceremonias de té y su forma de narrar las historias”.
Toda persona que se convierte en un otaku pasa por el mismo proceso. Comienza viendo series de anime en televisión —como Dragon Ball Z, Caballeros del Zodiaco o Supercampeones—, que le impactan tanto como para empezar a buscar, a través de la web, series que sólo se proyectan en Japón y que, generalmente, son traducidas por otros aficionados, asegura Angulo. Esta pasión lleva a algunos a estudiar japonés, ya sea por su propia cuenta, a través de academias o de forma profesional.
Marcha al estilo zombi
Hace cerca de dos meses, por la red social Facebook, corrió un rumor que sostenía que el 31 de octubre de este año un hechicero vudú aplicaría uno de sus conjuros para convertir a los bogotanos en zombis.Aunque algunos tradicionalistas de la red despotricaron por las “malas influencias”, la idea del hechicero no era más que una estrategia para invitar a los usuarios a participar de la primera marcha zombi que se realiza en Colombia.
Juan Pablo Sánchez, Iván Henao y Andrés Gutiérrez, tres publicistas y amantes de las historias de zombis, tomaron la iniciativa para traer al país una idea que hasta el momento ya se había materializado en Inglaterra, España, Argentina y Estados Unidos, entre otros: lograr que cientos de personas marcharan disfrazadas al estilo de los muertos vivientes.
Con más desconfianza que certeza, se aventuraron a crear el grupo de Facebook llamado Gran Marcha Zombi. Su reducida expectativa les dio una sorpresa esa misma noche cuando se dieron cuenta de que ya habían reclutado a cerca de 200 usuarios. Hoy la cifra bordea los 2.800.
“Es increíble la cantidad de gente que pudimos convocar sólo con Facebook y el voz a voz”, asegura Juan Pablo Sánchez.
La cita es mañana a las ocho de la noche en la Plaza de Bolívar. Aprovechando el espacio del Septimazo, la marcha zombi irá hasta el Planetario Distrital y terminará con una fiesta en el Downtown 7 - 27.
Por lo pronto, los tres organizadores esperan que la totalidad de los miembros del grupo acudan a la marcha, y están en contacto con organizadores de países como Argentina, Venezuela y Chile para que en los próximos años hagan una movilización conjunta: La gran marcha zombi latinoamericana.
Los muertos cobran vida
“Nuestra intención es tener una noche de brujas más oscura, sin dejar de lado la diversión”, asegura Nicolás Rivero, uno de los organizadores del festival ‘El Halloween de los muertos’.El festival, fue una iniciativa de los Helldogs, una banda de Psychobilly, que desde el año pasado se empeñó en organizar una fiesta rockera. El 31 de octubre se reúnen varias bandas de surf, hard rock y psychobilly para rendirle un homenaje a los muertos, este año la cita es el Club Loft. “El Halloween tradicionalmente es el día en que supuestamente se pueden unir los vivos y los muertos. La fiesta la organizamos para pasarla bien, no es una fiesta satánica ni nada de eso, simplemente la música la hace más oscura”, dice Rivero.
Diego Alejandro Alarcón y Lucía Camargo Rojas
Publicado en El Espectador, jueves 30 de octubre de 2008.
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Un día
Suena el despertador. Una, dos... diez veces, hasta que decides por fin combatir la ley de la inercia, pararte de tu deliciosa cama y comenzar una nueva jornada. Tu primera obra del día: apagar el ruidoso aparato. Desayunas, te bañas, te arreglas, todo de manera mecánica, pues aún inconscientemente te cuestionas si estás soñando o, de hecho, si no podrías “soñar” un poquito más.
Te recoge el bus y saludas a Mateíto y a Natis. Como todos los días siguen su ferviente deseo de seguir durmiendo, hasta que Esperanza rompe la felicidad alegando que ya se tienen que bajar del bus. Allá afuera, en medio de aquel frío y hostil en que viven en aquellos momentos (comparándolo, claro está, con el vehículo que es como una segunda cama) cruzan algunas palabras, aún un poco dormidos. Llegan al salón y se reparten en los diferentes grupos que se van formado en la terraza y el corredor, donde se desarrollan tertulias sobre variados y complejos temas: la tarea de tal cosa, la fiesta de yo no se quien, la infinita indecisión de algunos por la carrera y la universidad que habrán de elegir, la superpelícula, Pop Stars etc, etc. Aquellas pequeñas cosas que llenan tu vida y la de ellos.
Suena el timbre. Te preparas psicológicamente para el cambio de ambiente al que serás sometida. La vida se transforma en una especie de merodeador alrededor de caras jóvenes que escuchan atentamente el planteamiento de uno de los problemas de física que Edith siempre expone, recordándoles, como si fuese algo que nunca en su vida hubiesen oído: “La física lo abarca todo”.
Entonces tu cabeza se ve involucrada en un cuestionamiento complejo que necesita de tu concentración. Debes resolver una de esas preguntas que te darán vueltas por siglos y que en toda la historia de la humanidad no se han podido resolver (y es bastante improbable que sea posible), puesto que lo importante, más que la respuesta palpable a tu pregunta, es que te cuestiones. Y Edith dicta: “Un móvil lleva una velocidad de tanto, está compuesto por alcanos, alquenos y alquinos, que según Descartes piensan y luego existen. Después de un Dt, es propulsado por una máquina de vapor que el proletariado pretende destruir. El gas ideal empuja al móvil a un bosque, al que es necesario hallarle la derivada. Y como es un bosque de coníferas Luis XVI decide que sea trasladado a su palacio. En la confusión, el móvil sigue avanzando hasta el hospital. ¿El color del móvil es Rojo o Negro
En diferentes grupos comienzan a resolver el problema. Entonces Nico, después de saludarte efusivamente, te comenta: “Yo creo que el carro llega a un casino”. Para lo que Ana Fonseca responde: “Básicamente, Yo ya me lo presentía....”. Luego Sara Bermúdez llama su atención y apunta “una cosita”, mientras Dianita, afanada, alega que ella no entiende. Cuando Ángela pretende explicarle, interrumpe la voz de Puerta (“El Ronco de Oro”) comentando el último episodio de Discovery, mientras Natalia Orduz libera una de sus carcajadas por algo que Ana Ospina acaba de comentarle. Simultáneamente, Tatiana, Sara Oróstica, Ximenita y Freddy discuten sobre una película que tiene que ver con el problema y Freddy se pasa la mano por la cabeza y demuestra la complejidad del problema haciendo “sshss”. Por su parte, Sara Sabogal y Natis Umaña se acercan a ti; la primera abre los ojos y algo malgeniada te dice “Paila”.
En la confusión, por la ventana que da a la cancha de fútbol, miras a unos pequeños y recuerdas lo ricos que eran los recreos en primaria y preescolar. A tu memoria llegan las imágenes de “los grandes” en aquella época, recuerdas que no entendías un montón de letras y garabatos escritos en el tablero, que evidentemente no representaban ninguna de tus conocidas regletas. Te impresionas al darte cuenta de que son los mismos garabatos escritos ahora en el tablero de tu curso, un lenguaje que en ese entonces no entendías y que ahora te es tan común. Entonces recuerdas el mundo mágico que viviste en el Liceo, en donde “el pájaro de los deseos” se convirtió en realidad cuando quedó plasmado en el mural. Y recuerdas las obras de teatro en las que participaste tan felizmente, sientes nostalgia por las tardes en el bosquecito, pues era toda una aventura llegar allá, para finalmente compartir las onces. Y tarareas el himno del colegio (El Conde Olinos) y el “No es más que un hasta luego” que te recuerda a tus trágicas pero deliciosas excursiones. Piensas como tu vida estaba exenta de preocupaciones.
Llegan a tu memoria las pequeñas fiestas en el salón u organizadas en las casas de los amigos. El Castillito y la rueda que no rodaba... El colegio parecía tan grande (y ahora parece como tan chiquito), cuando cruzar la zona era todo un desafío. El acuario de kínder, los primeros escritos con Martica, las clases de música y las trusas, los dibujos, las creaciones colectivas, el León de fuego, Plantino, las Piquis, el martirio de mostrar el plato en le almuerzo, la sofisticada enfermería, la Media Torta.
Y de pronto despiertas de tus recuerdos cuando el estruendoso (pero simultáneamente delicioso) ruido de la campana llega a tus oídos. Reaccionas y te diriges felizmente a clase de cerámica Allí disfrutas de las historias de Estelita, los chistes de Guaca y los comentarios de Javi, así como modelar el barro hasta crear una figura propia y original, y sobretodo el variado repertorio de canciones (desde “El oso”, “Ojalá”, “Sin documentos” pasando por el vallenato de Carlos Vives, y por supuesto, “Obsesión”, así como todo el nuevo boom del pop “Mayonesa”, “Aserejé”, Enrique Iglesias, o los clásicos de nuestros papás y también nuestros como “Un beso y una flor”...
Y sin darte cuenta de pronto te vez sometida a un debate acerca de todos los programas de televisión que te vieron crecer, y palabras como Caballeros del Zodíaco, Nubeluz, Los súper campeones, Carrusel, Full House, Guri Guri, Topollillo, Dumies, El Conde Pátula, Café, Conjunto Cerrado, El Chavo, dan vueltas en la mesa, sometidas a gran cantidad de comentarios, pero eso sí, aceptación de que todos alguna vez los vieron.
Suena de nuevo el timbre y no sabes cómo, pero de pronto vez una manada de jóvenes hambrientos que corren lo más rápido que pueden a la tienda. Por tu parte, comes con gran satisfacción lo que llevas en tu lonchera y caminas por el colegio con Paulita. Comentan los mil y un problemas y, sobretodo, se proponen el problema de cómo van a hacer para cambiar el mundo. Entonces ves que Alvarado da un salto mortal, mientras Jeans y Oscar juegan voleibol. Luego decides “echarte”, porque no das mas, y te acuestas en el plácidamente en el pasto, como haces en todos los recreos.
Iván llama lista y hay más de uno que no está atento cuando mencionan su nombre. Luego empieza el debate con Felipe Zubieta, que mueve las manos mientras explica que epistemológicamente algo no es posible. Daniel mira al infinito, Mafe dibuja, Erika dice que no está de acuerdo con Felipe. Pipe de pronto se voltea y te pregunta: “¿Había algo de la revista para hoy, Lu?, mientras Natalia Arévalo mira “rayado” a Iván porque le preguntó algo. Frank entra en escena con su conocido: “Yo quería decir que...”, entonces le dices a Cardona, emocionada, que hoy su pelo si está lindo porque está limpio. Oyes cuando alguien le pide a Eli que hable más fuerte, mientras Pipe te muestra uno de sus originales poemas. Y ves cómo las manecillas del reloj ya han avanzado su curso, y las agonizantes y hambrientas miradas ya se empiezan a posar en Felipe, y sientes gran alivio cuando suena su reloj, y él se para y abre la puerta.
Te diriges con Paulita al Jardín Botánico a descansar un rato, y recuerdas todos los fracasados experimentos en los que te viste incluida: los chinches muertos, los hidropónicos, los cultivos de algo que ya olvidaste; el problema de encontrar algo para la Feria de las Ciencias, que sobre todo te recuerda al comedor un poco mojado. Y la primera Semana Cultural que tuvo de todo y que rememoras con agrado porque encontraste cosas interesantes. Luego te diriges al salón y ves a Juana con sus cositas tiernas de Hello Kitty, y a Rodrigo hablando con las niñas, mientras Juan Diego cuenta el último capítulo de las Pop Stars.
Antes de la 1:30 vas al comedor con Paulita y reniegas de nuevo porque siempre te toca pedir que te sirvan más porque tienes mucha hambre. Posteriormente llegan a la fotocopiadora y piden dos juegos de Ética mientras hablan un rato con Jairo de su pelo azul y cantas un rato con Meli. Simultáneamente Viole te dice: “¡Ay, Lulito!” y Vero pregunta: “¿Saben dónde está Cherris?
Suena el timbre, calmadamente alistas tu maleta y recoges todo el desorden de tu “oficina”. Llegas al salón de Audiovisuales y ves cómo los ojos de Sula se agrandan porque no hay sillas, y Diego dice: “¡Qué chanda!”. De pronto te ves sometida en el mundo diferente de una película, hasta que el timbre te devuelve a la realidad y te da rabia porque querías saber en qué terminaba. Vas al baño, y luego te quedas comentando un rato en la entrada del colegio tal escena de la película, hasta que Leopoldo muy amablemente te dice “Hasta luego” como si tú nunca te fueras a ir.
Ya empiezan a arrancar los buses y todos corren. Te sientas en tu puesto, miras por la ventana y de pronto te preguntas: “¿A qué horas me vine a meter en esto?...”.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en: Liceo Juan Ramón Jiménez. 40 años, Bogotá, noviembre de 2002.
Un día
Suena el despertador. Una, dos... diez veces, hasta que decides por fin combatir la ley de la inercia, pararte de tu deliciosa cama y comenzar una nueva jornada. Tu primera obra del día: apagar el ruidoso aparato. Desayunas, te bañas, te arreglas, todo de manera mecánica, pues aún inconscientemente te cuestionas si estás soñando o, de hecho, si no podrías “soñar” un poquito más.
Te recoge el bus y saludas a Mateíto y a Natis. Como todos los días siguen su ferviente deseo de seguir durmiendo, hasta que Esperanza rompe la felicidad alegando que ya se tienen que bajar del bus. Allá afuera, en medio de aquel frío y hostil en que viven en aquellos momentos (comparándolo, claro está, con el vehículo que es como una segunda cama) cruzan algunas palabras, aún un poco dormidos. Llegan al salón y se reparten en los diferentes grupos que se van formado en la terraza y el corredor, donde se desarrollan tertulias sobre variados y complejos temas: la tarea de tal cosa, la fiesta de yo no se quien, la infinita indecisión de algunos por la carrera y la universidad que habrán de elegir, la superpelícula, Pop Stars etc, etc. Aquellas pequeñas cosas que llenan tu vida y la de ellos.
Suena el timbre. Te preparas psicológicamente para el cambio de ambiente al que serás sometida. La vida se transforma en una especie de merodeador alrededor de caras jóvenes que escuchan atentamente el planteamiento de uno de los problemas de física que Edith siempre expone, recordándoles, como si fuese algo que nunca en su vida hubiesen oído: “La física lo abarca todo”.
Entonces tu cabeza se ve involucrada en un cuestionamiento complejo que necesita de tu concentración. Debes resolver una de esas preguntas que te darán vueltas por siglos y que en toda la historia de la humanidad no se han podido resolver (y es bastante improbable que sea posible), puesto que lo importante, más que la respuesta palpable a tu pregunta, es que te cuestiones. Y Edith dicta: “Un móvil lleva una velocidad de tanto, está compuesto por alcanos, alquenos y alquinos, que según Descartes piensan y luego existen. Después de un Dt, es propulsado por una máquina de vapor que el proletariado pretende destruir. El gas ideal empuja al móvil a un bosque, al que es necesario hallarle la derivada. Y como es un bosque de coníferas Luis XVI decide que sea trasladado a su palacio. En la confusión, el móvil sigue avanzando hasta el hospital. ¿El color del móvil es Rojo o Negro
En diferentes grupos comienzan a resolver el problema. Entonces Nico, después de saludarte efusivamente, te comenta: “Yo creo que el carro llega a un casino”. Para lo que Ana Fonseca responde: “Básicamente, Yo ya me lo presentía....”. Luego Sara Bermúdez llama su atención y apunta “una cosita”, mientras Dianita, afanada, alega que ella no entiende. Cuando Ángela pretende explicarle, interrumpe la voz de Puerta (“El Ronco de Oro”) comentando el último episodio de Discovery, mientras Natalia Orduz libera una de sus carcajadas por algo que Ana Ospina acaba de comentarle. Simultáneamente, Tatiana, Sara Oróstica, Ximenita y Freddy discuten sobre una película que tiene que ver con el problema y Freddy se pasa la mano por la cabeza y demuestra la complejidad del problema haciendo “sshss”. Por su parte, Sara Sabogal y Natis Umaña se acercan a ti; la primera abre los ojos y algo malgeniada te dice “Paila”.
En la confusión, por la ventana que da a la cancha de fútbol, miras a unos pequeños y recuerdas lo ricos que eran los recreos en primaria y preescolar. A tu memoria llegan las imágenes de “los grandes” en aquella época, recuerdas que no entendías un montón de letras y garabatos escritos en el tablero, que evidentemente no representaban ninguna de tus conocidas regletas. Te impresionas al darte cuenta de que son los mismos garabatos escritos ahora en el tablero de tu curso, un lenguaje que en ese entonces no entendías y que ahora te es tan común. Entonces recuerdas el mundo mágico que viviste en el Liceo, en donde “el pájaro de los deseos” se convirtió en realidad cuando quedó plasmado en el mural. Y recuerdas las obras de teatro en las que participaste tan felizmente, sientes nostalgia por las tardes en el bosquecito, pues era toda una aventura llegar allá, para finalmente compartir las onces. Y tarareas el himno del colegio (El Conde Olinos) y el “No es más que un hasta luego” que te recuerda a tus trágicas pero deliciosas excursiones. Piensas como tu vida estaba exenta de preocupaciones.
Llegan a tu memoria las pequeñas fiestas en el salón u organizadas en las casas de los amigos. El Castillito y la rueda que no rodaba... El colegio parecía tan grande (y ahora parece como tan chiquito), cuando cruzar la zona era todo un desafío. El acuario de kínder, los primeros escritos con Martica, las clases de música y las trusas, los dibujos, las creaciones colectivas, el León de fuego, Plantino, las Piquis, el martirio de mostrar el plato en le almuerzo, la sofisticada enfermería, la Media Torta.
Y de pronto despiertas de tus recuerdos cuando el estruendoso (pero simultáneamente delicioso) ruido de la campana llega a tus oídos. Reaccionas y te diriges felizmente a clase de cerámica Allí disfrutas de las historias de Estelita, los chistes de Guaca y los comentarios de Javi, así como modelar el barro hasta crear una figura propia y original, y sobretodo el variado repertorio de canciones (desde “El oso”, “Ojalá”, “Sin documentos” pasando por el vallenato de Carlos Vives, y por supuesto, “Obsesión”, así como todo el nuevo boom del pop “Mayonesa”, “Aserejé”, Enrique Iglesias, o los clásicos de nuestros papás y también nuestros como “Un beso y una flor”...
Y sin darte cuenta de pronto te vez sometida a un debate acerca de todos los programas de televisión que te vieron crecer, y palabras como Caballeros del Zodíaco, Nubeluz, Los súper campeones, Carrusel, Full House, Guri Guri, Topollillo, Dumies, El Conde Pátula, Café, Conjunto Cerrado, El Chavo, dan vueltas en la mesa, sometidas a gran cantidad de comentarios, pero eso sí, aceptación de que todos alguna vez los vieron.
Suena de nuevo el timbre y no sabes cómo, pero de pronto vez una manada de jóvenes hambrientos que corren lo más rápido que pueden a la tienda. Por tu parte, comes con gran satisfacción lo que llevas en tu lonchera y caminas por el colegio con Paulita. Comentan los mil y un problemas y, sobretodo, se proponen el problema de cómo van a hacer para cambiar el mundo. Entonces ves que Alvarado da un salto mortal, mientras Jeans y Oscar juegan voleibol. Luego decides “echarte”, porque no das mas, y te acuestas en el plácidamente en el pasto, como haces en todos los recreos.
Iván llama lista y hay más de uno que no está atento cuando mencionan su nombre. Luego empieza el debate con Felipe Zubieta, que mueve las manos mientras explica que epistemológicamente algo no es posible. Daniel mira al infinito, Mafe dibuja, Erika dice que no está de acuerdo con Felipe. Pipe de pronto se voltea y te pregunta: “¿Había algo de la revista para hoy, Lu?, mientras Natalia Arévalo mira “rayado” a Iván porque le preguntó algo. Frank entra en escena con su conocido: “Yo quería decir que...”, entonces le dices a Cardona, emocionada, que hoy su pelo si está lindo porque está limpio. Oyes cuando alguien le pide a Eli que hable más fuerte, mientras Pipe te muestra uno de sus originales poemas. Y ves cómo las manecillas del reloj ya han avanzado su curso, y las agonizantes y hambrientas miradas ya se empiezan a posar en Felipe, y sientes gran alivio cuando suena su reloj, y él se para y abre la puerta.
Te diriges con Paulita al Jardín Botánico a descansar un rato, y recuerdas todos los fracasados experimentos en los que te viste incluida: los chinches muertos, los hidropónicos, los cultivos de algo que ya olvidaste; el problema de encontrar algo para la Feria de las Ciencias, que sobre todo te recuerda al comedor un poco mojado. Y la primera Semana Cultural que tuvo de todo y que rememoras con agrado porque encontraste cosas interesantes. Luego te diriges al salón y ves a Juana con sus cositas tiernas de Hello Kitty, y a Rodrigo hablando con las niñas, mientras Juan Diego cuenta el último capítulo de las Pop Stars.
Antes de la 1:30 vas al comedor con Paulita y reniegas de nuevo porque siempre te toca pedir que te sirvan más porque tienes mucha hambre. Posteriormente llegan a la fotocopiadora y piden dos juegos de Ética mientras hablan un rato con Jairo de su pelo azul y cantas un rato con Meli. Simultáneamente Viole te dice: “¡Ay, Lulito!” y Vero pregunta: “¿Saben dónde está Cherris?
Suena el timbre, calmadamente alistas tu maleta y recoges todo el desorden de tu “oficina”. Llegas al salón de Audiovisuales y ves cómo los ojos de Sula se agrandan porque no hay sillas, y Diego dice: “¡Qué chanda!”. De pronto te ves sometida en el mundo diferente de una película, hasta que el timbre te devuelve a la realidad y te da rabia porque querías saber en qué terminaba. Vas al baño, y luego te quedas comentando un rato en la entrada del colegio tal escena de la película, hasta que Leopoldo muy amablemente te dice “Hasta luego” como si tú nunca te fueras a ir.
Ya empiezan a arrancar los buses y todos corren. Te sientas en tu puesto, miras por la ventana y de pronto te preguntas: “¿A qué horas me vine a meter en esto?...”.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en: Liceo Juan Ramón Jiménez. 40 años, Bogotá, noviembre de 2002.
