jueves, 9 de abril de 2009

Atleta en programación

Erick Sánchez. Fotografía: Federico Ríos- El Espectador

La carta colombiana en el mundo de los computadores

Atleta en programación

Erick Sánchez no se va para Pekín sino para El Cairo a representar a Colombia en la XX Olimpiada Internacional de Informática. Se ha entrenado para eso desde su infancia

Erick Sánchez nunca imaginó que la curiosidad que tuvo a los cinco años por saber cómo los muñecos de los juegos de computador se movían, saltaban y corrían, sería la que lo llevaría, quince años después, a El Cairo (Egipto) para representar a Colombia en la XX Olimpiada Internacional de Informática que se realizará entre el 16 y el 23 de agosto.

Un concurso en el que participan 80 jóvenes menores de 20 años, representantes de países del mundo entero, quienes deben crear un programa que permita al ordenador resolver tres difíciles problemas matemáticos creados previamente por grandes expertos en la materia.

Para lograrlo, los jóvenes deben manejar perfectamente el lenguaje de programación (el código que se utiliza para comunicarse con el computador y poderle dar instrucciones) y resolver los problemas en tan sólo cinco horas, proceso que deberán repetir, con nuevos ejercicios matemáticos, al día siguiente.

Una jornada agotadora para la que Sánchez, estudiante de segundo semestre de Ingeniería de Sistemas de la Universidad Nacional, se ha venido preparando arduamente, junto con los estudiantes Rafael Mantilla, Camilo Barraza y Christian Zuluaga, bajo la orientación de los docentes Mario Vicente Cruz, Diego Salas e Iván Arias en jornadas de entrenamiento de lunes a viernes de nueve de la mañana a cinco de la tarde y los sábados hasta el mediodía, durante más de un mes. En ese espacio, sus guías, quienes han participado en concursos similares, los entrenan para contestar problemas parecidos a los que tendrán que resolver en El Cairo.

Sánchez empezó a prepararse para su visita a El Cairo sin saberlo, desde que comenzó a participar en las Olimpiadas Nacionales de Programación en Bogotá, cuando apenas cursaba octavo grado del colegio Técnico Central. A partir de esa fecha continuó concursando anualmente hasta grado once. Las cuatro veces resultó ganador.

El año pasado estuvo en Croacia representando a nuestro país en las Olimpiadas Internacionales. Reconoce que cometió errores de principiante y que se debió haber concentrado en uno solo de los problemas y no en dos. Sin embargo, esa experiencia hizo que se sienta más preparado para este nuevo concurso.

Cuando se le pregunta por el premio que recibe el ganador de las Olimpiadas Internacionales, Sánchez contesta que al afortunado lo becan en una de las mejores universidades del mundo, pero que no tiene claro si le dan dinero. Para él, de hecho, lo importante no es la recompensa sino la satisfacción de concursar. “El orgullo de representar al país y poder quedar bien es suficiente, más que lo que le puedan dar como premio”, dice muy seguro.

Este joven programador, de tan sólo 19 años, confiesa que en una década quisiera poder tener un negocio propio que esté relacionado directamente con los computadores. Claro está, no descarta poder trabajar en grandes empresas como Microsoft.

Eso sí, él mismo sabe que ser programador es algo muy difícil, pues asegura que se puede arriesgar la vida de otras personas, por ejemplo, si se crea un sistema para organizar el cronograma de citas médicas de un hospital. Por eso, tiene claro que debe ser muy organizado y juicioso. Sin embargo, aclara que eso no tiene por qué alejarlo de los ratos de esparcimiento. “No soy el típico nerd apegado a los computadores que todo el mundo se imagina”, explica, “a mí también me gusta ir a rumbear, estar con mis amigos y mi familia. De hecho, es necesario para uno como programador relacionarse con otras personas y conocer sus necesidades”.

Tal y como cuando tenía cinco años, a Sánchez le siguen fascinando los juegos de video. Ya no juega en esos extintos computadores monocromáticos de los años 80, en los que germinó su pasión por la informática, sino en un Play Station. Cuando lo hace, cuenta, muchas veces se pregunta cómo hacer para que los muñecos sean más reales y veloces. Su vena de programador lo persigue a todas partes.

Lucía Camargo Rojas

Publicado en El Espectador, jueves 14 de agosto de 2008.

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