Cuando Roberto Canessa partió, junto con otros 39 pasajeros y 4 tripulantes, hacia Santiago de Chile en el avión Fairchild Fokker F27, nunca imaginó que tendría que enfrentar una de las situaciones más difíciles de su vida.Corría el año de 1972. Los 40 pasajeros conformaban el equipo de rugby Old Christians del colegio uruguayo Stella Maris y se dirigían a jugar un partido contra el equipo Old Boys. Debido a un fatal error de navegación, el avión se estrelló contra la Cordillera de los Andes y, de inmediato, murieron doce pasajeros. Al día siguiente fallecieron quince más.
Las 27 personas que sobrevivieron (una murió al octavo día), entre ellas Canessa, quien en ese entonces era estudiante de Medicina, se enfrentaron a una penosa situación: no tenían alimentos ni conexión con la sociedad civilizada y se encontraban a 3.700 m de altura, a 30 grados bajo cero.
Gracias al liderazgo que ejerció Canessa, la debilidad, aletargamiento y desesperanza que se empezaron a gestar en el equipo, fueron transformadas por un compromiso y una necesidad profunda de ayudarse mutuamente y contribuir al bienestar colectivo.
Canessa propuso soluciones para todos los problemas que se les presentaban y fabricó artefactos y utensilios ingeniosos, a partir de elementos que extraía del avión, como alambiques, guantes y botas, que les fueron de gran utilidad para resistir el frío.
El que entonces era apenas un estudiante de medicina tuvo claro, desde el principio, que no podía ser parte del fracaso. Según él, la experiencia le demostró que cuando flaquean las esperanzas, seguir con el esfuerzo en sí mismo es lo único que, aparte de los logros, da paz espiritual.
Más de un mes después de que ocurriera el accidente, Canessa partió, junto con otros dos compañeros, en búsqueda de ayuda. Lograron hacerle llegar un mensaje a un arriero, quien da la noticia a los Carabineros de Chile. De inmediato, mandaron helicópteros de rescate.
Hoy en día Roberto Canessa es un prestigioso Cardiólogo Pediatra, que ha sido galardonado tres veces con el Premio Nacional de Medicina de Uruguay. Además, es miembro del Equipo de Transplantes Cardíacos del Hospital Italiano, así como investigador de Cardiología Fetal.
Gracias al exitoso liderazgo que ejerció durante la penosa estancia en la Cordillera de los Andes, Canessa es contratado constantemente para motivar a los equipos de trabajo de distintas empresas a optimizar las cualidades de cada uno de los miembros del grupo. Para el médico, el potencial que todos tenemos es raramente utilizado y si queremos que los helicópteros nos vengan a rescatar, hay que irlos a buscar caminando.
Esta fuerte convicción, es la que enseña en las charlas que ha dictado en prestigiosas universidades como las instituciones estadounidenses Harvard, Massachussets Institute of Technology, entre otras.
Entrevista a Canessa
El cardiólogo y sobreviviente a un accidente aéreo, Roberto Canessa, dictó una charla, el pasado 19 de noviembre, en el marco del Festival del Emprendedor. Bogotá Emprende habló con él acerca de la creación de empresa, la crisis mundial y otros temas de interés para todo emprendedor y empresario.
Roberto Canessa es un prestigioso cardiólogo pediatra, conocido por haber vivido durante más de dos meses en la Cordillera de los Andes, luego de que el avión en el que iba (junto con 43 personas más) se estrellara. Su experiencia fue narrada en el libro y película Viven.
Gracias al exitoso liderazgo que ejerció durante la penosa estancia en la Cordillera de los Andes, Canessa es contratado constantemente para motivar a los equipos de trabajo de distintas empresas a optimizar las cualidades de cada uno de los miembros del grupo. Para el médico, el potencial que todos tenemos es raramente utilizado y si queremos que los helicópteros rescaten, tenemos que irlos a buscar caminando.
Luego de que Canessa relatara su experiencia en la Cordillera de los Andes a los asistentes al Festival del Emprendedor, que se realizó el 19 y 20 de noviembre, aceptó hablar con Bogotá Emprende acerca de la creación de empresa, la crisis mundial, entre otros temas de gran interés para ti, que buscas consejos y asesorías para sacar adelante tu negocio.
A continuación, podrás conocer las respuestas del sobreviviente y más detalles acerca de su historia:
¿Qué te enseñó la experiencia en la Cordillera de los Andes?
El no rendirse ante la adversidad y el dejar de pensar que uno no tiene los elementos apropiados para realizar una acción. Durante la experiencia en la montaña, ni mis compañeros ni yo teníamos nada y, a pesar de eso, logramos sobrevivir. Tan sólo éramos personas comunes y corrientes que, enfrentadas a una situación terrible, logramos resultados extraordinarios. O sea que la gran enseñanza es que las personas comunes sí son capaces de tener logros extraordinarios.
¿Por qué es importante que las empresas conozcan experiencias como la que a ti te sucedió en la montaña?
Porque es una experiencia real, a diferencia de las teorías de la organización empresarial y de las relaciones humanas. En nuestro caso, podríamos decir que fue como si nos hubieran puesto en la montaña para ver cómo el hombre organiza su estructura, o sea, fue una experiencia básica de organización de recursos humanos que le ocurrió a gente real y no a caracteres ficticios. Es decir, fue pura práctica. Por eso creo que tiene un lugar muy importante.
¿Qué piensas de que existan espacios como Bogotá Emprende?
Pienso que hoy en día los jóvenes tienen toda la energía y vitalidad para desarrollarse pero a veces no encuentran los marcos apropiados para hacerlo. De hecho, llegan rápidamente a la madurez a través de la computación y de otros incentivos. Sin embargo, necesitan de una guía que les pueda brindar gente más experimentada para ayudarlos a dar el paso siguiente que los lleve a emprender y a construir materialmente su empresa y esa tarea la está llevando a cabo Bogotá Emprende.
¿Qué consejos le das a la gente que quiere crear o consolidar su empresa?
Que tienen que creer en sí mismos, que no deben perder el entusiasmo ni la humildad y que se alimenten de sus sueños y sus ilusiones. Lo que pasa es que deben saber elegir muy bien hacia dónde quieren apostar, porque hay sueños que son muy disparatados. No se trata sólo de emprender, sino también de llevar a cabo y ejecutar. Pero para lograrlo hay que hacer un fuerte análisis previo de lo que uno quiere realizar, y así verificar si efectivamente es viable.
Por ejemplo, cuando nosotros estábamos en la montaña y debíamos tomar una decisión, lo primero que hacíamos era una especie de tormenta de ideas, a través de la cual proponíamos varios proyectos y, al final, elegíamos uno. Para lograrlo, no debíamos confundir al líder con los generadores de ideas: el líder es aquel que organiza al grupo y los generadores de ideas a veces no tienen la fuerza de llevarlas adelante. Lo importante, e interesante, es que en un grupo humano se pueda jugar con esas dos capacidades.
A la luz de tu experiencia en la montaña, ¿cómo interpretas la crisis económica mundial?
Creo que uno de los libros que más enseña al hombre es la Biblia. Allí se enuncia que cuando hay siete años de vacas gordas, después hay siete de vacas flacas, que son las crisis. O sea que las crisis son realidades del devenir de las culturas y, por consiguiente, hay que saberlas aceptar y conocer, para así poderlas pasar.
Todo el mundo habla de crisis pero nadie lo hace acerca de lo absurdo que es que te vaya demasiado bien. Entonces, la verdad está en el medio. Es tan absurda la crisis, como que te vaya demasiado bien. Creo que lo importante de las crisis es que eliminan todo lo que es accesorio para así purificar y restablecer lo verdadero.
Lucía Camargo Rojas
Publicado en www.bogotaemprende.com en noviembre de 2009.
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